Radiografía de la interna cegetista, a una semana de definirse el futuro de Caló

Radiografía de la interna cegetista, a una semana de definirse el futuro de Caló
A siete días del congreso normalizador que definirá las autoridades de la CGT oficialista, las internas entre los Gordos, Independientes y ex moyanistas continúan sin resolverse. El recelo a la figura de Omar Viviani, detrás de la pelea por una conducción individual o compartida.

Falta apenas una semana para que la CGT oficialista, que se constituyó para desplazar al camionero Hugo Moyano, defina finalmente sus autoridades. Y a medida que se acerca el congreso normalizador del 3 de octubre, las internas entre los diferentes grupos que integrarán dicha central obrera parece agravarse irremediablemente.

La candidatura de Antonio Caló, acaso la más fuerte desde hace varios meses, fue impulsada por los gremios independientes -Andrés Rodríguez, de UPCN; Gerardo Martínez, de la UOCRA; y José Luís Lingeri, de Obras Sanitarias-, quienes defendían a capa y espada el modelo de liderazgo único detrás de la figura del metalúrgico.

En las primeras reuniones, Luís Barrionuevo coqueteaba con sumar su CGT Azul y Blanca, pero pedía una conducción en triunvirato: un lugar se lo quedaría uno de sus hombres -postulaba a Carlos Acuñas, líder de los empleados de Estaciones de Servicio-, otro sería para Caló en representación de los Independientes, y una última silla para los Gordos.

Pero el taxista Omar Viviani pegó el portazo, se quedó sin la conducción de la poderosa Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y se alejó de Moyano. Su incorporación -junto con un centenar de gremios, muchos de ellos ligados al transporte- generó mucha desconfianza entre los Gordos, enemigos acérrimos del camionero. Su ingreso cambiaría las relaciones internas.

Pero el punto de quiebre surgió con las inesperadas vacaciones de Caló, quien literamente desapareció sin avisar al resto de sus compañeros, en medio de las negociaciones. Su ausencia incluyó un faltazo a la Casa Rosada, en la primera foto de Cristina Kirchner con la CGT oficialista.

Este desplante causó mucho malestar entre los Gordos y también con los independientes. A su regreso, le reclamaron unas disculpas y que de una vez salga a demostrar públicamente quería ser el líder de la nueva central obrera. Por lo bajo, repetían que Caló parecía no tener el "liderazgo" necesario.

Inteligente, Viviani le ofreció todo su apoyo al metalúrgico, convirténdose en el nuevo ladero y promotor de su candidatura. Le ofreció el apoyo del MASA (Movimiento de Acción Sindical). Resignó así un cargo, pero obtuvo una posición de poder importante, detrás del principal postulante.

La estrategia del taxista terminó de enfurecer a los Gordos, quienes siempre desconfiaron de su lealtad. "Si lo traicionó a Moyano, por qué no a nosotros", se preguntaban. Otros incluso dudaban sobre su ruptura con el camionero y lo llegaron a marcar como un infiltrado.

Pero acaso los más perjudicados por la astuta estrategia de Viviano hayan sido los Independientes, quienes -en lo que constituye un giro de 180°- comenzaron a rechazar el unicato de Caló y pidieron un triunvirato. Para no agravar las internas, ofrecieron la permanencia de Caló, pero acompañado por Andres Rodríguez (UPCN) y Héctor Daer (Sanidad).

Ayer, Caló -acompañado por Viviano- y los Independientes se reunieron en la sede de UPCN. Los Gordos faltaron, con la idea de debilitar las negociaciones. El titular de la UOM repite que no tiene problemas en compartir la conducción, pero su principal asesor por estos días, Viviani, se niega a aceptarlo: sabe que sufriría un severo recorte de poder.

Lo cierto es que todavía no hay definiciones, cuando quedan apenas siete días para el congreso normalizador que deberá definir autoridades.

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