Radiografía de una ruptura anunciada

Radiografía de una ruptura anunciada
En la CGT oficial sostienen que tienen vocación de diálogo. Pero subrayan que la intención de Moyano fue siempre convertir a la central en su partido. Cerca de Caló dicen que esperan “novedades”.
La CGT sufrió un cisma interno este año que provocó su fractura después de casi diez años. “Tenemos vocación de diálogo pero sobre todo nos interesa que el movimiento obrero tenga al frente a un dirigente que represente a la mayoría de los trabajadores y no solamente a su gremio”, aseguró a Página/12 un gremialista integrante del secretariado de la CGT oficial del metalúrgico Antonio Caló, graficando las diferencias con la forma de conducción del camionero Hugo Moyano. Del otro lado quedó Moyano, que tras dos mandatos como secretario general presionó para continuar un período más y desencadenó la división de la central.

“Moyano está mostrando lo que quería hacer con la CGT: convertirla en su partido político, algo con lo que no estamos de acuerdo la mayoría”, señaló el sindicalista apuntando a las expectativas del camionero de lanzar su partido en el verano. “Esta organización existe para resolver los problemas de los trabajadores, el que quiera hacer política o cortarse solo tiene que dar un paso al costado”, agregó enviando a su vez un mensaje hacia adentro de la CGT, “aunque tenemos bastante cerrada esa discusión”, aclaró. A pesar de la división ambos sectores mantienen lazos por debajo de las diferencias.

Los perfiles de los dos sectores gremiales quedaron bien marcados. Mientras la CGT reconocida por el ministerio de Trabajo que conduce Caló gestiona y se reúne con el Gobierno y los empresarios para resolver el gran tema de la agenda sindical –el aumento del mínimo no imponible de Ganancias–, Moyano recurre a sus antiguos enemigos de la CGT Azul y Blanca que lidera el gastronómico Luis Barrionuevo y la fracción de la CTA del estatal Pablo Micheli para fortalecer sus reclamos. Después de nueve años de alianza con el kirchnerismo, Moyano cruzó de vereda y se posicionó –debilitado pero al frente del gremio de Camioneros– como alternativa de la oposición.

El deliberado enfrentamiento de Moyano con la Casa Rosada tuvo como consecuencia que sus más antiguos aliados también le soltaran la mano. El Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA) que condujo el camionero en los ’90 para enfrentar al neoliberalismo pasó casi en su totalidad al armado que apoyó a Caló. Los gremios grandes vinculados al área de servicios también se quedaron con Caló. Finalmente, algunos gremios que se mantuvieron ajenos a la disputa que propuso Moyano y se quedaron junto a él comenzaron a emigrar hacia la CGT oficial y en cuanto el diálogo por el Impuesto a las Ganancias dé sus frutos “estamos seguros que los compañeros van a acercarse mucho más”, destacó el dirigente gremial de un sindicato vinculado a la industria.

Cerca de Caló esperan que “antes de las paritarias tengamos novedades sobre el Impuesto a las Ganancias”, para llegar con un tema conflictivo menos a la mesa de negociación. Sobre este punto esperan que les den luz verde a una reunión con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, para presentar su propuesta y “avanzar en el intercambio de propuestas. Creo que esta forma de trabajo, en la medida en que traiga resultados, nos va a encaminar hacia una sola CGT que es lo que queremos todos”, concluyó el sindicalista.

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