Se reaviva el debate gremial por Ganancias

Con matices, las cinco centrales coinciden en el reclamo
La CTA opositora y la CGT de Hugo Moyano volvieron a llevar el reclamo a la calle. La CTA oficialista lo reinstaló en los medios. El Gobierno calla.

El aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, una de las demandas que comparten las cinco centrales que hoy conviven en la Argentina, volvió a discutirse esta semana. Y los matices sobre cómo encarar el tema volvieron a salir a la luz.

"Estamos a días del aumento", dijo el jueves el jefe de la CTA alineada con la Casa Rosada, Hugo Yasky. Un día antes, el diario Ámbito Financiero había publicado que el anuncio era inminente y que la suba del mínimo no imponible sería de entre 20 y 22 por ciento.

Como suele ocurrir cuando los planes del Gobierno se filtran en los medios, no hubo novedades. Cristina Kirchner recibió el martes en la Casa Rosada al consejo directivo de la "nueva" CGT que conduce el metalúrgico Antonio Caló. Escuchó a los sindicalistas aludir al piso de ganancias como uno de los "temas pendientes", pero, según reconstruyó LA NACION, no les dio detalles: ni cuándo podría haber anuncios ni a cuánto subiría el piso.

La CTA de Yasky propone reemplazar el sistema de actualización periódica del mínimo no imponible por la fijación de un monto fijo ($ 15.000) a partir del que se pagaría el impuesto.

En la CGT oficialista ese esquema no convence. "Hay que tener cuidado con los montos fijos. El límite de $ 15.000 puede estar bien para la ciudad de Buenos Aires, pero quedar corto para Santa Cruz, por ejemplo, donde el costo de vida es el triple", razonaron desde la central ante la consulta de LA NACION.

"Tenemos que buscar un esquema para que paguen sólo los sectores de altos ingresos: para que tributen sólo 100.000 personas y no el millón y medio que lo hace actualmente", ahondaron.

De hecho, el reclamo por Ganancias figura en el documento con el que la CGT oficialista selló su nacimiento en Obras hace 10 días, en el que se plantea la exención del impuesto "para todos los trabajadores convencionados".

Gerónimo "Momo" Venegas, uno de los hombres de confianza de Moyano, fue más crudo. "Lo de Yasky es un disparate. Hay que eliminar del todo el aporte del trabajador a Ganancias. Si no, los aumentos salariales, que deberían recomponer el poder adquisitivo del salario, terminan en manos del Gobierno", planteó.

Aseguró, además, que un aumento de entre 20 y 22 por ciento sería insuficiente. "Quedaría por debajo del aumento de salarios, que fue de 25% en promedio, y de la inflación, que ronda el 27%", dijo el jefe del gremio de peones rurales.

También Micheli consideró que el porcentaje que trascendió "es absurdo". "Si sólo se aumenta el piso del mínimo no imponible es puro maquillaje. La solución de fondo es que dejen de pagar el impuesto todos los trabajadores convencionados", precisó.

Esto último es exactamente lo mismo que propone la CGT afín al Gobierno.

Es también el planteo central de la CGT Azul y Blanca que lidera Luis Barrionuevo. "El impuesto tiene que eliminarse definitivamente. Es una aberración que los trabajadores tengan que pagar por su esfuerzo", dijo a LA NACION el jefe del gremio de personal de estaciones de servicio..

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