El rechazo sindical fue unánime

Oficialistas y opositores rechazaron la queja presidencial y ratificaron su reclamo

Ayer volvió a quedar claro: cuando de negociar salarios se trata, las fronteras desaparecen.

Tanto desde el gremialismo alineado con la Casa Rosada como desde las filas sindicales opositoras rechazaron en duros términos las advertencias de Cristina Kirchner sobre la necesidad de acordar subas con prudencia y "buena onda".

"Nosotros tenemos los pies sobre la tierra. No vamos a pedir ninguna locura, vamos a ir a una negociación para sostener el poder de compra del salario", replicó ante la consulta de LA NACION Héctor Daer (Sanidad), vocero de la CGT oficialista que comanda el metalúrgico Antonio Caló.

Incluso, deslindó parte de la responsabilidad en el Gobierno: "Los que tienen que aterrizar son los empresarios. El Gobierno tiene que garantizar que no suban los precios".

Todavía más directo fue Oscar Lescano (Luz y Fuerza), otro integrante de la CGT oficialista. "Que seamos prudentes no quiere decir que aceptemos pautas. Yo discuto qué me conviene, nadie me dice lo que tengo que pedir", dijo sobre la intención de la Casa Rosada de limitar los aumentos salariales.

También en la CGT de Hugo Moyano arreciaron las críticas.

Abel Frutos (panaderos) aprovechó la metáfora aérea planteada por la Presidenta. "Nosotros nunca estuvimos arriba. La que anda arriba de un avión es ella. ¿Dónde vamos a aterrizar si, como vamos ya estamos estrellados?", se preguntó irónico ante LA NACION.

En el universo gremial docente, ya metido de lleno en su paritaria, y después de haber pedido 30,3 por ciento de aumento salarial, coincidieron en retrucar los dichos de Cristina Kirchner y en ratificar que no se moverán un centímetro de sus demandas.

"Pedir un [salario] inicial de 3650 pesos no es ninguna imprudencia. Tenemos un atraso que nos ubica por debajo del salario mínimo", dijo a LA NACION Stella Maldonado, líder de Ctera, confederación de gremios enrolada en la CTA oficialista. "Estamos en 2800 pesos y el mínimo es de 2875", dijo.

Desde el sindicato bonaerense Suteba, Roberto Baradel, aportó: "Comparto con la Presidenta en que hay que ser prudentes, pero nuestro reclamo es justo y se enmarca en la defensa del salario de los trabajadores".

El líder de Udocba, el moyanista Miguel Díaz, planteó: "Acá lo único irracional es lo que cobramos los docentes"..

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