Un reclamo que logró sumar apoyo del sindicalismo oficialista

Un reclamo que logró sumar apoyo del sindicalismo oficialista
Moyano construyó un discurso que encolumnó a las centrales gremiales kirchneristas.
Es curioso: el mismo Hugo Moyano que hace dos meses interpretaba que eran “tiempos políticos y no sindicales”, como una forma de justificar que apostara a su partido y no se pusiera al frente de la protesta social, logró ayer despabilar el arranque de la campaña con una medida netamente sindical y puso en apuros a Cristina Kirchner al instalar un tema salarial, como el efecto demoledor del Impuesto a las Ganancias en los sueldos de miles de trabajadores, que obligará a repensar la estrategia proselitista del kirchnerismo.

El acierto del jefe camionero fue haber obligado a que el sindicalismo oficialista se pusiera de su lado y criticara al mismo Gobierno que dice defender. Por ejemplo, el ultra K Hugo Yasky, de la CTA oficialista, sostuvo que el pedido de subir el mínimo no imponible “es una reivindicación legítima ” y advirtió que “el Gobierno tiene que entender que este es un reclamo justo ”. El textil Jorge Lobais, de la CGT Balcarce, terminó dándole otra mano a Moyano: “Tenemos los mismos reclamos”, afirmó, e incluso admitió que “la agenda de reclamos es la misma, por ahí no en la forma”.

Moyano salió más fortalecido de su apuesta de ayer que de la confección de las listas de candidatos. ¿Lo podrá capitalizar para sumar más votos a la alianza que formó con Francisco de Narváez? Por lo pronto, demostró que el poder de fuego de los camioneros está intacto y que la dinámica de las elecciones, que a veces lleva a los candidatos a moderarse al extremo, no pasteuriza a una figura combativa como él.

No es poco para una escena sindical en la que casi todos los sectores parecen encerrados en la pasividad o en las peleas internas. La CGT Balcarce charlaba desde hace tres meses con el ministro Carlos Tomada, para que la Presidenta exceptuara de Ganancias el aguinaldo de junio. Las señales eran auspiciosas, pero la decisión nunca se tomó. Un sindicalista K reveló que Cristina Kirchner podría resolverlo de manera retroactiva en las próximas semanas, pero las esperanzas se diluyeron ante la protesta camionera. “Si lo decide ahora, lo va a capitalizar Moyano ”, se sinceró anoche otro dirigente.

Es otra de las formas en que Moyano, recuperando su liderazgo sindical, podría alterar el tablero político. Quedó en evidencia cuando Sergio Massa, anoche, habló de las injusticias que genera Ganancias y elogió tangencialmente el acto de los camioneros (ver pag. 6).

Planteado en esos términos, la huelga de los camioneros fue política. Como también es política la decisión del Gobierno de no tocar el impuesto a las Ganancias. Y es política la descalificación del kirchnerismo hacia cualquier medida que cuestione su gestión. No sólo las huelgas políticas de Moyano, sino también las dispuestas por un gremio kirchnerista como La Fraternidad. Más allá de que suenen raras esas críticas desde un oficialismo que se jacta de haber recuperado la política, ¿será que lo que no le gusta a la Presidenta son, lisa y llanamente, las protestas? Cualquier respuesta posible también es política.

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