El reclamo terminó uniendo a trabajadores de los dos sindicatos

Si bien las cúpulas mantuvieron cruces ayer, una veintena de municipales afiliados a ATE participó de la asamblea realizada en el gremio conducido por Carranza. Se abrió la puja por el dominio de las bases.
Los dirigentes de ATE aseguraron ayer que en una decisión de la mayoría, afiliados municipales a su sindicato habían pedido participar de la asamblea del gremio adversario, conducido por Walter Carranza.

Ayer, a las 10 de la mañana, en el edificio de calle Bolívar 344, ingresó una veintena de trabajadores identificados con esa agrupación que puja por el reconocimiento dentro de la administración local.

Pero su participación no fue ingenua. Tampoco el lugar escogido por Carranza, que originalmente había planteado el encuentro en el Palacio de Mójica, el mismo lugar donde lo había realizado 24 horas antes. De las escalinatas abiertas del Municipio, el encuentro pasó a un cerrado salón donde los espacios no sobraban. En la puerta, dos trabajadores aplicaban el derecho de admisión. Hacían sentir a los visitantes plenamente su condición. "La prensa afuera. Hasta que no termine esto no pueden entrar", remarcó uno de ellos mientras algunos cronistas intentaban seguir a los representantes de ATE que se perdieron en los pasillos del edificio.

La estrategia de ATE, más allá de los discursos, fue clara y partió de un análisis que comenzó a tomar cuerpo el jueves pasado. Aquel día, cuando se realizó la primera asamblea de trabajadores municipales, Carranza propuso iniciar un plan de lucha con 48 horas de paro, pero las bases fueron contundentes y le arrebataron al dirigente una medida de fuerza por tiempo indeterminado. El viernes, los camiones llegaron al Municipio con tierra y agua. Tras las audiencias en Trabajo, llegó la evaluación de la propuesta oficial de $200 en el hall del Palacio. Carranza advirtió que si no aceptaban eso podían caer dentro de una conciliación, pero finalmente la asamblea rechazó la propuesta, pidió un retroactivo y continuó el paro. En el fondo del salón había un puñado de trabajadores de ATE que habían ido sin previo aviso, a tomar la temperatura ambiente. Eran los enviados de la otra asamblea, la que se realizaba en la Secretaría de Economía con las banderas verdes colgando en el ingreso. En ese lugar se relató lo acontecido en el Palacio de Mójica y se resolvió una abierta participación en la nueva asamblea que se realizó ayer.

La observación que los "enviados" llevaron al plenario de ATE fue que en las asambleas Carranza no había podido imponer su posición y las bases lo habían sobrepasado en las dos ocasiones, indicaron.

Allí entonces se terminó de resolver la estrategia de continuar con la participación en la asamblea del sindicato rival. Pero de manera más contundente. Por eso, el puñado de trabajadores se convirtió en una veintena. La lógica: si Carranza no logra controlar las bases, hay que apostar a ellas para dominarle la asamblea, explicaron desde ATE.

Para afuera, argumentaron que las asambleas no son de los dirigentes sino de los trabajadores y por lo tanto cualquier municipal puede participar de uno u otro lado.

La idea de ATE era reclamar por recomposiciones salariales en blanco, pero advierten que "hay que ir avanzando, tomando lo que ofrecen y seguir la lucha", señalaron. En esto, tampoco coincidieron con las decisiones finales tomadas por los trabajadores. Y agregaron: "De todos modos nosotros no vamos a firmar el acuerdo, ese costo lo pagará Carranza".

Pero más allá de las estrategias de ambos sindicatos, lo cierto es que la inesperada lucha sindical desatada con virulencia a 40 días de cerrar el año logró una foto que mostró a los trabajadores del sindicato oficial y de ATE unidos en un mismo salón, debatiendo las estrategias a seguir.

Carranza dejó en claro ayer que no piensa en un acuerdo de conducciones porque "la cúpula de ATE no es municipal", un tiro por elevación al secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado Río Cuarto, Federico Giuliani, a quien Carranza acusa de llegar a ese lugar "puesto a dedo desde la CTA".

Es que aquí también, como ocurre a nivel nacional, el telón de fondo es la disputa entre CGT y CTA.

"El problema es que en ese salón se terminó reuniendo la legalidad del Sindicato de Trabajadores Municipales con la legitimidad de ATE. El gobierno debería preocuparse porque logró unificar el reclamo y hay que ver si también la fuerza de ambos sectores", explicó ayer un dirigente gremial de la ciudad, que sumó otra mirada: "Carranza dejó un contundente mensaje con la movilización del viernes. Tiene fuerza y no hay que subestimarlo porque además cuenta con mucha experiencia. Y cuanto más se prolongue el conflicto, más fuerte se hará".

Lo cierto es que después del encuentro, en el que Carranza saludó y recibió con gestos de cordialidad a los empledos enrolados en ATE, hubo otra asamblea en Economía. donde se resolvió continuar con la estrategia de participar de las acciones que lleve adelante el gremio reconocido oficialmente siempre y cuando esto no entre en colisión con ejes centrales de ATE. "El reclamo es uno solo y por eso hoy vinimos a participar de esta asamblea como trabajadores municipales. Coincidimos en todos los puntos pedidos al Municipio, pero mantenemos diferencias en algunas metodologías", explicó Luiz Vasquez, de ATE, al retirarse de Bolívar 344. Hoy, estará junto a sus compañeros de sindicato, acompañando la movilización de Carranza y su sector.

$520 mil

Es el costo que demandaría para la Municipalidad afrontar el pago de $200 retroactivo a octubre que reclama el sindicato de Carranza

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