Reforma laboral: el Gobierno acerca posiciones con la CGT, pero con limitaciones

Reforma laboral: el Gobierno acerca posiciones con la CGT, pero con limitaciones

En el Ministerio de Trabajo admiten que hay 14 puntos en discordia. Aunque advierten que blanqueo y judicialización no serán negociables.

Los principales funcionarios a cargo de la reforma laboral tendrán esta semana un contacto frecuente con los referentes sindicales. Habrá reuniones técnicas con los abogados de la CGT para buscar acercamientos en los 14 puntos discordantes, asoma todavía sin fecha en caso de avances una cumbre del ministro del área Jorge Triaca con el triunvirato y a la vez sucederá la Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil en la Rural, también motivo de encuentro y escenario de negociaciones. En ese contexto el Gobierno buscará acelerar y conseguir el aval de los gremios para cerrar la discusión previa e iniciar el tratamiento en el Congreso.

“Queremos tener la reforma consensuada esta semana”, dijo a Clarín un alto funcionario, que adelantó que el Gobierno podrá aceptar retoques sin alterar el núcleo central. “Estamos abiertos a modificar la redacción de algunos artículos en la medida en que se sostengan las cuestiones que son indispensables y tienen que ver con el blanqueo de los trabajadores y eliminar la judicialización”, remarcó.

 Dirigentes de la CGT expresaron el rechazo a una serie de puntos, entre los más importantes el cambio en la definición de la relación entre empleador y asalariado, en términos de “una cooperación con derechos y deberes recíprocos”, por el que los tribunales laborales dejarían de aplicar la norma más beneficiosa para los trabajadores en litigio; el cálculo de indemnización sin el aguinaldo, horas extras, comisiones, premios y compensaciones, entre otros rubros; el llamado Fondo de Cese Laboral, una suerte de seguro de desempleo conformado en parte por un porcentaje de los salarios; la inclusión de los “bancos de horas” en los convenios colectivos, lo que limitaría el pago de horas extra por disminuciones en otras jornadas; y otras modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo.

“Todos tenemos que ceder, y los empresarios también”, insistió con las palabras de Mauricio Macri uno de los encargados de negociar la reforma con los sindicalistas. El Gobierno apostará a que el acotado margen de maniobra de la CGT, por el desgaste de sus dirigentes, contribuya para acelerar el proyecto. El foco del Presidente puesto en alcanzar un acuerdo marco con los mandatarios provinciales -con el correlato en el Congreso de los legisladores bajo su órbita- también implica un factor de presión, aunque Miguel Pichetto -el hombre clave del peronismo en el Senado- advirtió que su bloque no avalará proyectos laborales sin el aval de los gremios.

“Las conversaciones se van a ir acomodando, están débiles los muchachos”, se mostró confiado otro encumbrado dirigente macrista de vínculo con los sindicatos, que negó una presión abierta por eventuales investigaciones judiciales aunque incluyó ese aspecto al describir el escenario considerado favorable para la Casa Rosada: “Ya están grandes. Saben que se les acabó la joda, empiezan a preocuparse y eso los hace más dóciles. También se dan cuenta que así no generan un laburante más”.

Con el Gobierno plantado en los argumentos de blanquear el trabajo informal y acotar los juicios, la reforma incluirá una reducción de los aportes patronales y otros puntos con más posibilidades de acuerdo, como la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías de la Salud, el instituto de capacitación y la ampliación de licencias. El Ministerio de Trabajo buscará despejar la discusión sobre 14 artículos más conflictivos -sobre un total de 145- con una nueva reunión con los equipos técnicos de la CGT para luego avanzar con un encuentro con Héctor Daer, Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña y otros líderes sindicales. Triaca será uno de los anfitriones de la conferencia -organizada por su cartera y la OIT- en la Rural del martes al jueves y está prevista la presencia de Macri en el cierre.

“Por ahora estamos mirando borradores y buscando consensos en los puntos en los que todavía no hay acuerdo”, evitaron confirmar desde el oficialismo la fecha de ingreso del proyecto al Congreso, aunque acotaron a esta semana los plazos de discusión previa. En diez días los referentes de la CGT y la CTA estarán en el Vaticano, en un encuentro sindical internacional que cerrará el Papa Francisco, otro motivo que provocó el apuro del Gobierno.

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