“Son remotas las posibilidades de firmar acuerdos por empresa”

Gabriel Quercia, presidente de la Cámara de la Industria de la Pesca, desestimó que la estrategia del Simape termine en convenios particulares con los dueños de barcos. Aunque no tienen cifras exactas, dijo que las pérdidas económicas son millonarias
Sesenta días pasaron ya de aquel 11 de mayo en el que los marineros afiliados al Simape impulsaron una medida de fuerza que, a contramano de lo esperado, se sostiene hasta la actualidad. Progresivamente, y aunque en muchos casos respetando la demanda de los trabajadores, las consecuencias del bloqueo a la salida de buques afloraron y se hicieron oír. Comerciantes, fileteros y pescadores se quejaron de la reducción o suspensión de sus ingresos y también de la merma en las ventas, que según los dueños de locales disminuyeron hasta un 50%.

Pero los que siempre chillaron, porque encarnar el rol de la patronal, son los empresarios portuarios que calculan, a ojo, que las pérdidas económicas en el sector son “millonarias”. Según Gabriel Quercia, presidente de la Cámara de la Industria de la Pesca, las cuentas para saber cuánto se perdió “llegará en una segunda etapa de análisis”.

“Porque la primera, obviamente, es destrabar el conflicto. En eso tenemos puesta la cabeza. Necesitamos que se levante el paro, y tenemos toda la predisposición para sentarnos a conversar si así lo solicita el Ministerio de Trabajo, y si también está presente el Somu, que es el único signatario de convenios”, apuntó el empresario en diálogo con El Atlántico.

Como se sabe, en los últimos días, la dirigencia del Sindicato Marítimo de Pescadores, que lidera Juan Domingo Novero, retomó las conversaciones particulares con el empresariado. Eso supone abrir una vía de comunicación con cada uno de los más importantes armadores del sector. No conversar, en ningún caso, con los referentes de las cámaras. Lo que intentan, aunque sin mucho éxito, es que los dueños de los barcos accedan a mejorar el convenio del Somu, que implica un aumento remunerativo del 22%, pero desdoblado.

Acerca de las posibilidades que existen de que los empresarios portuarios suscriban actas salariales por firma, Quercia consideró: “Son remotas las posibilidades de firmar acuerdos por empresa, sobre todo porque lo que piden (los dirigentes) es muy distinto a lo que realmente se puede dar. También es cierto que cuando las soluciones son enrroscadas, no suele haber soluciones”, disparó el referente privado.

Para rematar la idea, el presidente de Caipa agregó: “Además estamos hablando ya de un conflicto descabellado. El Simape está imposibilitado judicialmente a participar en negociaciones y eso no es modificable”.

En este contexto, según Quercia, el empresariado “no puede más que aportar ideas para destrabar el conflicto, que es lo que hoy ocupa el tiempo”. “Por eso que las pérdidas económicas serán materia de análisis de segunda instancia. Sabemos ya que son millonarias, pero ahora precisamos que los barcos vuelvan a salir”, señaló.

POR EXISTIR

Bajaron el nivel de exposición y no precisamente por haber encontrado las soluciones que buscaban. Muy el contrario, a la dirigencia del Sindicato Marítimo de Pescadores se la percibe cabizbaja, con poca energía para arengar el sostenimiento del paro, porque son escasas las probabilidades de firmar acuerdos por empresa.

De hecho, los pasillos del gremio cuentan que con una mínima diferencia a lo que se convino con el Somu, la comisión directiva agarra viaje, sin más.

Sucede que lo que se está debatiendo, a puertas cerradas y por lo bajo, es la vida activa del gremio. Sí. Lo que está en juego, a entender de muchos, es la continuidad del sindicato que se creó en el 2000 en contraposición a Omar Suárez, el líder del Somu.

El desprendimiento, a la cabeza de Juan Domingo Novero, sólo tiene representación a nivel local, pero esa referencia es genuina. Más de 2200 afiliados avalan al Simape.

Sin embargo, las aguas empezaron a separase hacia el seno de la comisión directiva. Algunos quieren seguirla, otros terminarla cuanto antes. Sesenta días de paro debilita a la mayoría de las luchas sindicales. Sobre todo si a esta situación se le suma el no poder negociar colectivamente por tener judicializada la inscripción gremial.

Novero ya lo había advertido. Fue en una de las asambleas de fines de mayo, que el secretario general del Simape lo advirtió: “La única forma de ganar la lucha es seguir con los barcos parados. Si los barcos salen, perdemos todos. Pierden ustedes, en principio, y pierde el sindicato, que desaparece”.

En este contexto, es que el viernes próximo habrá reuniones informativas en la sede del gremio. Los dirigentes tienen esperanzas de que una de las más importantes empresas de la actividad portuaria acceda a firmar un convenio. De ser así, las expectativas estarían orientadas a que ese acta opere de efecto dominó.

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