Ruido en "club de la paritaria" antes de fijar pauta del 25%

Ruido en "club de la paritaria" antes de fijar pauta del 25%
Dirigentes de la CGT oficialista quieren que Caló firme primero, con la UOM, y asuma el costo de validar el tope
La intención del Gobierno de acordar una pauta salarial nominal del 25% con los principales gremios oficialistas encontraba ayer un obstáculo: los principales dirigentes de la CGT de Antonio Caló pusieron como condición que el metalúrgico cerrara primero su paritaria para cargar el tope sobre sus hombros, y recién después incorporarse al pelotón de sindicatos con acuerdos en la misma línea. El otro inconveniente partía del propio Ejecutivo, que dilataba una definición en su promesa de distribuir más fondos en las obras sociales sindicales.

La central obrera fue ayer un hervidero con llamadas cruzadas entre sindicalistas y con funcionarios, que buscaron convencerlos de incorporarse a la pauta deseada por Cristina de Kirchner. La respuesta de dirigentes como Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA) y Armando Cavalieri (Comercio) fue similar: antes de un acuerdo en bloque, el tope del 25% deberá ser convalidado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

El Gobierno pretende ubicar en el mismo porcentaje otros gremios aliados, como la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), Obras Sanitarias y los encargados de edificios del Suterh. Ayer también se mencionaba la posibilidad de la Asociación Bancaria, reciente incorporación al lote de organizaciones amigas, luego de su salto desde las filas de Hugo Moyano.

A Caló, como líder de la UOM y de la versión oficialista de la CGT, sus colegas le achacan haber expuesto en su paritaria una posición de firmeza con la demanda original, por un aumento del 30 por ciento con sumas fijas no remunerativas como adicionales. Creen sus críticos que ahora el propio metalúrgico deberá asumir el costo de bajarse de esa pretensión para dar una señal a sus pares de la CGT. Esa interna explica en parte la suspensión de la audiencia prevista para hoy en la discusión metalúrgica, que pasó para el martes que viene. La otra razón es que Martínez y Andrés Rodríguez (UPCN) están fuera de la Argentina, y por lo tanto imposibilitados de entrar en una foto de acuerdo en bloque.

En lo que coinciden esos sindicatos afines es en que la pauta oficial tiene grandes chances de prosperar, aunque será muy difícil de cristalizarla antes de abril, como sugirieron los funcionarios. Como informó este diario, el Gobierno quiere que las principales paritarias del sector privado terminen con acuerdos por incrementos del 25% en lo formal, que podrá estirarse unos tres puntos porcentuales gracias a los montos no remunerativos eventualmente involucrados. En esa línea, la propia UOM quedó a un paso de pactar el pago anticipado de esos montos por febrero y marzo, cuando la nueva escala salarial recién comenzará a regir en abril.

En igual sentido arrancó su paritaria Comercio, el sindicato con más afiliados (cerca de un millón) en el sector privado. Al igual que la UOM, Armando Cavalieri pidió una suba del 30% desde mayo y, como adelanto, el pago de $ 1.000 por marzo y otro tanto por abril.

El otro capítulo conflictivo para cerrar a gusto del Gobierno era hasta ayer el de los fondos de las obras sociales. Como informó este diario, una de las condiciones de la CGT de Caló era engrosar los desembolsos en $ 2.000 millones con la duplicación del Subsidio de Mitigación de Asimetrías (SUMA), que creó el Ejecutivo en 2012 como un nuevo mecanismo de disciplinamiento y premiación.

En paralelo, desde la CGT opositora insistieron ayer en que no habrá topes para sus gremios. Pablo Moyano, número dos e hijo de Hugo, advirtió que a mitad de año el sindicato saldrá "a la calle" para reforzar un pedido de suba del 35 por ciento.

La central de Moyano y la Azul y Blanca de Luis Barrionuevo harán hoy un plenario conjunto de secretarios generales y filiales del interior para definir un plan de lucha con movilizaciones y un posible paro nacional durante abril. Participarán dos dirigentes de la CGT oficialista: Roberto Fernández (colectiveros) y Omar Maturano (maquinistas).

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