Scioli quiere que Caló siga al frente de la CGT

Scioli quiere que Caló siga al frente de la CGT

A semanas de las elecciones de octubre, la unidad del movimiento obrero palpita su previa. Uno de los canales, dentro de un “tema libre” para la redacción, ofrece al candidato del FPV Daniel Scioli y al jefe de la CGT más cercana al Gobierno, Antonio Caló, como fi guras salientes.

 No es el único, pero cotiza alto. Si el mandatario bonaerense llega a la Rosada es probable que le pida al metalúrgico que extienda su liderazgo formal o político, como representante de otros secretarios generales.

Entre ambos hay “pura química” desde hace años, la conformación de la mesa sindical Scioli Presidente fue un eslabón obvio y ni la cautela por el resultado de las PASO la mermó. No invalida otras variantes, que pulsan sectores sindicales pensando en la continuidad del FPV. Mientras tanto el sciolismo vislumbra la unidad cegestista para antes de fi n de año, así lo admitió el senador Alberto De Fazio a Bae Negocios jornadas atrás.

En la canción de la unidad existen varias partituras, conforme a los grupos sindicales que conviven entre desconfi anzas en Azopardo, la CGT ofi cial y hasta en la Azul y Blanca de Barrionuevo.

Secretariado general único; triunvirato; conducción colegiada, son formatos que se barajan en la mixtura. Pero respecto a certezas, Scioli y Caló cuentan con un ideario en común. Tienen disgusto por los “entornos” asfi xiantes, prefi eren “conducir” a “decretar”, comparten la idea de que el modelo se puede mejorar con menos impacto de fricciones. Si bien el jefe de la UOM anticipó que son sus últimos meses con liderazgo cegetista, Scioli confía que puede convencerlo de extender tal jefatura o “negociar” un formato mediador en estilo Lorenzo Miguel, léase que el andar pausado de Caló, “siembre y germine” la relación del futuro Gobierno con gremios y sectores patronales.

Es el estilo de Scioli que ilusionó a algunos secretarios generales de la CGT afín a la Rosada que ya departieron largo y tendido con el presidenciable. Entre ellos el titular de la secretaría educativa, Sergio Romero (UDA); Pablo Biró, el enérgico piloto jefe de Apla o Ricardo Pignanelli y Oscar Romero de Smata. Todos valoraron la “atención, preocupación e inquietud para saber cómo podemos mejorar y solucionar los problemas trabajando juntos”. Sabido es que el orgullo de todo dirigente sindical es no ser contemplado como un mero rival de ocasión, sino como un ingrediente clave de gestión política y de allí que se ilusionan.

Si llega un fi nal feliz dependerá de las urnas primero y en menor medida también de las pulseadas simultáneas que disputan, semana tras semana otros jefes sindicales. Algunos dejan alguna sutileza humorística:: “seremos ofi cialistas, resta saber quién va a ganar”, resumió una fuente a este diario. Sin lugar a chistes otro referente vislumbró: “Si Daniel no llega, del recuento de votos me voy al corralón a comprar alambres de púas para armar mi trinchera”, consideró otro secretario general.

El Estado, defensor del empleo

“La defensa del empleo no puede quedar en manos del mercado sino en manos de un Estado que interviene y está comprometido con el trabajo decente”, reseñó el titular de la cartera laboral Carlos Tomada ante el Consejo Federal del Trabajo que se reunió en Jujuy.

La sintonía de ese mensaje, en la previa electoral, también ofreció una arista política de color. El consejo estuvo presidido por Oscar Cuartango, ministro de Trabajo bonaerense, el cual se vislumbra como el sucesor de Tomada, en el caso de llegar Daniel Scioli a la presidencia.

“Si algo está claro en este Consejo Federal y también por las decisiones del gobierno nacional, es que al trabajo se lo promueve, se lo gestiona y se lo defi ende”, dijo Tomada.

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