En el sciolismo esperan nuevos embates desde la Casa Rosada

El gobierno provincial buscará bajar el tono pero con una defensa ante las críticas
Si no unánime, el diagnóstico es compartido por la mayor parte de los funcionarios cercanos al gobernador Daniel Scioli. La lectura política que predomina en ese círculo indica que las tensiones políticas que terminaron de instalarse en los últimos días entre la Provincia y la Rosada llegaron para quedarse.

El eje de los cruces, tal como comenzó a vislumbrarse la semana pasada a partir del conflicto en torno a la asistencia financiera que el gobierno bonaerense reclamaba a la Nación para el pago de aguinaldos, estará puesto en la gestión, donde el kirchnerismo apuntaría sus dardos.

Luego de la crisis desatada tras el anuncio del desdoblamiento del pago del aguinaldo a empleados estatales y docentes y por las crecientes necesidades financieras de la Provincia, desde el sciolismo algunas voces prevén un escenario de conflictividad ante la posibilidad de que deban adoptarse nuevas medidas para hacer frente a esa situación. Fuera de micrófono, se especula con una profundización del recorte de horas extras, por caso, o un nuevo bono para cancelar deudas con proveedores.

Pero en el aspecto político, la percepción es que, luego de las críticas a la gestión de los recursos provinciales que lanzó la presidenta Cristina Kirchner, los dardos apuntarán, entonces a la gestión bonaerense.

Es decir, prevén que los cuestionamientos a la seguridad se extiendan a otras áreas de la administración, muchas afectadas por la falta de fondos.

En ese marco, en el sciolismo algunos especulan que el kirchnerismo motorizará una nueva embestida que tendría como blanco a un grupo de ministros, entre los que figuran Ricardo Casal (Justicia y Seguridad), Martín Ferré (Desarrollo Social), Alejandro Arlía (Infraestructura) y el jefe de Gabinete Alberto Pérez.

La plataforma elegida será la Legislatura bonaerense, con el vicegobernador y los jóvenes de La Cámpora como caras visibles.

Con todo, la idea del sciolismo, por ahora, es intentar poner paños tibios. Aunque, como sucedió en los últimos días, el gobierno provincial saldrá a responder las críticas y defender la gestión, la consigna interna es la de evitar el conflicto con la Rosada. Por eso, han ordenado frenar cualquier iniciativa que implique subir la tensión interna en los bloques oficialistas donde algunas voces del sciolismo agitaron en los últimos días la posibilidad de rupturas. Es que en el escenario hay una variable clave: aún con la reprogramación del aguinaldo, la Provincia necesitaría entre 300 y 400 millones de pesos por mes de la Nación para completar el pago de sueldos.

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