Sigue el conflicto en la línea 60 y amenazan con nuevos cortes

Sigue el conflicto en la línea 60 y amenazan con nuevos cortes

Un fallo de la jueza Servini de Cubría ordenó que los colectivos vuelvan a circular; los choferes quisieron hacerlo sin cobrar boleto y no hubo acuerdo; protestarán en la Panamericana

Las dos partes dijeron tener razones y motivos para mantenerse en sus posiciones, y lo que ayer parecía que iba a acercar una solución terminó convirtiéndose en una nueva frustración. De un lado, choferes de la línea 60; del otro, la empresa Monsa. Y en el medio, un fallo judicial que obligaba a los trabajadores a poner en servicio las unidades. Pero la falta de acuerdo impidió que el conflicto se solucionara el día después de la batalla campal en la Panamericana, que dejó un saldo de 38 heridos y dos personas que ayer seguían internadas en terapia intensiva.

Treinta y cinco días pasaron del comienzo de las medidas de fuerza que afectan a unos 200.000 pasajeros por día. Cuando se esperaba que una nueva reunión entre el cuerpo de delegados y el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados, sea el principio de la solución, la irrupción de la jueza federal María Servini de Cubría puso en alerta a los trabajadores, que amenazaron con volver a cortar el tránsito hoy en la autopista Panamericana, a la altura de Ingeniero Maschwitz.

El encuentro con el funcionario provincial nunca se concretó, pese a que había sido programado el día anterior. En cambio, los trabajadores y la empresa recibieron un fallo firmado por la titular del Juzgado N° 1 en lo Criminal y Correccional Federal de la ciudad, que disponía "retomar el ejercicio de las funciones que les son propias, estableciendo el organigrama correspondiente a la salida de los colectivos, sus choferes y recorridos". El documento, fechado el 28 de julio, indicaba que el servicio debía comenzar a las 15 de ayer.

Sin embargo, las unidades nunca salieron de la cabecera Constitución, que fue cercada por una fuerte custodia policial. "Si salimos, será sin cobrar boleto. Y los primeros en tomar servicio deberían ser los 53 compañeros despedidos a los que la empresa no les da lugar", anticipaba a LA NACION el delegado de la línea 60, Santiago Menconi.

La empresa le dio otra interpretación al fallo de Servini de Cubría. "El conflicto está resuelto. Una jueza dispuso que los choferes tenían que salir y cobrar boleto. Ya no se trata de un conflicto, sino un delito, una extorsión", respondió Marcelo Pasciuto, el dueño de Monsa.

Las diferentes opiniones surgieron de la interpretación del punto 5 del fallo de la magistrada, que refiere al sistema SUBE. "Para que el subsidio sea cobrado por la empresa es necesario que el sistema SUBE sea activado al iniciarse el recorrido", decía el documento. "La circulación de los colectivos deberá producirse con unidades aprobadas, conducidas por choferes con carnet habilitados por la CNRT que activen la máquina SUBE al iniciar el recorrido", agregaba. Para los choferes, activar el sistema no implicaba cobrar boletos; para Monsa, sí.

Ésa fue, ayer, la barrera que separó a los trabajadores de la empresa, aunque el conflicto aún mantiene otros puntos de enfrentamiento que no fueron superados y que sigue dejando fuera de servicio a las 342 unidades de la línea 60. El primero de ellos es la situación de 53 trabajadores que, dicen los choferes, fueron despedidos. Sin embargo, Monsa sostiene que se trata de 47 personas, las cuales todas fueron reincorporadas. "La empresa no tiene despedidos. Están todos reincorporados y fue asentado en el Ministerio de Trabajo de la Nación", explicó Pasciuto.

Por otra parte, los trabajadores reclaman que cese la persecución gremial al cuerpo de delegados y que se abonen los días de huelga. En este punto, Monsa se mantiene firme y rechaza este pedido. "El que no trabajó no va cobrar. El 30% de los empleados se desempeñó con normalidad, el sector administrativo casi en su totalidad", agregó el empresario. Monsa cuenta con una planta de 1053 empleados de los cuales 300 cumplieron las jornadas laborales durante la huelga, entre ellos, 60 choferes (en total son 770 conductores).

El origen del lockout se originó el 23 de junio cuando los choferes intentaron llevar a cabo una medida de fuerza que consistía en prestar servicio sin cobrar boleto en reclamo por la reincorporación de los despedidos. La empresa se negó y comenzó la huelga. Días más tarde, la jueza Servini de Cubría ordenó vallar los talleres de la estación Constitución y desde ese día 22 trabajadores permanecen encerrados allí. Las horas más sangrientas se vivieron anteayer sobre la Panamericana cuando los choferes quisieron interrumpir el tránsito en el cruce con la ruta 197 y fueron desalojados por Gendarmería Nacional.

Mientras anoche, al cierre de esta edición, las negociaciones continuaban, la tregua podría romperse hoy, con nuevos cortes.

UNA DISPUTA QUE SUMA CAPÍTULOS

El 25 de junio, tras el despido de 53 choferes de la línea 60, delegados decidieron dejar de cobrar boleto como protestaLa medida se profundizó: los colectivos dejaron de circular. El 13 del actual, la jueza Servini de Cubría desalojó y clausuró la terminal cabecera de ConstituciónAnteayer, continuó la tensión y delegados intentaron cortar el tránsito en la Panamericana. Hubo desalojo, violencia y 38 heridos

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