El sindicalismo, decidido a dar una señal de unidad antes de las elecciones

Escenificarán el acercamiento con una foto; estarán referentes de dos de las tres centrales, entre ellos Moyano

Decididos a recuperar el protagonismo que consideran que la presidenta Cristina Kirchner les arrebató, los referentes de dos de las tres vertientes de la CGT darán una señal de unidad antes de las elecciones presidenciales del 25 de octubre: escenificarán un acercamiento con una foto en la que habrá sindicalistas oficialistas, como Gerardo Martínez y José Luis Lingeri, y otros opositores, como Hugo Moyano y Juan Carlos Schmid.

"Será una selfie para demostrar que la unidad de la CGT avanza, más allá de uno o dos que no quieran saber nada", dijo a LA NACION uno de los impulsores de la movida. Quedó al margen de las negociaciones el jefe de la central oficialista, Antonio Caló, quien rechaza un pacto con el moyanismo y apuesta a continuar en el sillón de mando en 2016, durante una eventual presidencia de Daniel Scioli.

Con la imagen de una virtual unidad, el sindicalismo peronista busca enviar un mensaje a los candidatos presidenciales y demostrarles que ellos, juntos, son garantía de paz social. Los poderosos gremios del transporte ya habían marcado el territorio con una expresión similar. "La gobernabilidad del país, de alguna manera, va a pasar por nosotros", planteó algo vanidoso el ferroviario Omar Maturano durante un encuentro con el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.

Los sindicalistas cuentan con la virtud de posicionarse a tiempo en donde sospechan que se concentrará el poder. "Somos pendulares: un día estamos con uno; otro día, con otro", dijo Caló sobre ese gen camaleónico. Su sentencia se aplica perfectamente a la actualidad: unos 100 sindicatos, cuya particularidad es que pertenecen a centrales obreras distintas, se unieron para respaldar la candidatura presidencial de Scioli.

No sucedió lo mismo con Macri, quien a pesar de extender sus nexos con el gremialismo y de contar hoy con Moyano como un interlocutor de confianza, no logró cautivar con su discurso a la mayoría de la dirigencia sindical. Tampoco el candidato del frente UNA, Sergio Massa, tuvo suerte. Pasó de seducir a casi todo el arco gremial hasta casi tenerlo en un puño, a ver reducida su tropa de adherentes a Luis Barrionuevo, Facundo Moyano y Alberto Roberti.

En forma paralela a los alineamientos políticos con los aspirantes a la Casa Rosada, se negocia la eventual unidad de la CGT. Entre los dirigentes reinan los personalismos, hierven las internas y hay temor a traiciones. Como en 2012, se está gestando en las sombras una nueva central. Se diseña a espaldas de Caló, "entre el círculo rojo sindical", según describió un gremialista cercano al kirchnerismo que habla seguido con Moyano y Schmid.

SALIDA MOYANISTA

Moyano cederá la sede oficial de Azopardo 802 sólo si se unifica la CGT y él queda como garante de ese acuerdo relevante para el movimiento obrero. Para el jefe camionero sería una salida auspiciosa ante el vacío de poder que le provocaron sus colegas hace tres años, cuando quisieron desbancarlo con la venia del Gobierno y conformaron la central oficialista, que lidera hoy Caló.

El sector de los denominados independientes, que está integrado por Martínez (Uocra), Lingeri (AySA) y Andrés Rodríguez (UPCN), es el que impulsa las negociaciones con el moyanismo. Dentro de la CGT oficialista, cuentan con el respaldo de "los Gordos" (los representantes de los grandes gremios) y de la Unión Ferroviaria.

En cambio, se oponen a cualquier trato la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), los mecánicos del Smata y los gremios que integran el Movimiento de Acción Sindical Argentino, una fuerza que encabeza el taxista Omar Viviani.

"No es momento para ninguna unidad. Eso se verá el año que viene cuando esté en funciones el nuevo gobierno", rechazó un jerárquico de la UOM que suele moverse diariamente con Caló. La misma postura expresaron cerca de Viviani, uno de los defensores del metalúrgico en la interna cegetista.

Caló sospecha que la arremetida del sector independiente es porque él lleva hoy los hilos de la relación con el gobernador bonaerense y es el rostro gremial durante la campaña electoral. "Tienen miedo de quedarse fuera de la rosca", evaluó un sindicalista que observa con cierta distancia la disputa.

El que se mantuvo al margen de las conversaciones por la unidad fue Barrionuevo y el puñado de gremios que lo acompañan en la CGT Azul y Blanca. Pero el dirigente gastronómico no se quedará afuera.

En 2012, Barrionuevo allanó el camino para desbancar a Moyano, con quien finalmente terminó aliado para enfrentar al gobierno kirchnerista. Esta vez, su estrategia no está definida.

GREMIALISTAS CON PESO PROPIO

Gerardo Martínez

UOCRA

En representación de los oficialistas, junto a José Luis Lingieri (AySA) y Andrés Rodríguez (UPCN), impulsa el acercamiento al moyanismo

Hugo Moyano

CGT Azopardo

El líder de los camioneros podría ceder la sede oficial de Azopardo 802 sólo si se unifica la CGT y él queda como garante de ese acuerdo

Luis Barrionuevo

CGT Azul y Blanca

Hasta ahora se mantuvo al margen de las conversaciones ya iniciadas. Aún no definió su estrategia ante un eventual acuerdo, pero pretende no quedarse afuera.

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