El sindicalismo empieza a mover sus fichas para las elecciones presidenciales

El sindicalismo empieza a mover sus fichas para las elecciones presidenciales
Los gremios peronistas ya analizan a cuál de los nueve precandidatos justicialistas darán su respaldo. Algunos eligieron y ya tejen para sus armados. Otros, más cautos, esperarán a que se aclare el panorama
El sindicalismo peronista está lejos de solucionar los problemas de 2014. Pero ya piensa --y ejecuta-- cómo plantarse de cara a las presidenciales de 2015. A ninguna organización le resulta indiferente la posibilidad de acertar con el candidato más taquillero del peronismo, que podría convertirse al fin en el sucesor de la doctora Kirchner.

El menú electoral del "movimiento" justicialista ofrece hoy nueve precandidatos, sumados réprobos y bendecidos por la estructura oficial partidaria. Por muchos que sean, la ausencia de un liderazgo predominante entre los pretendientes, incentivó a los dirigentes sindicales a plantar sus semillas en distintas direcciones.

Se ensanchó así la "libertad de acción" con la que históricamente se maneja cada gremio en estas instancias. Este criterio de conducirse cada cual con independencia del resto, ha determinado que se registren curiosas coincidencias entre dirigentes de distintas centrales --incluida alguna expresión del sindicalismo alternativo-- que apuestan al mismo postulante.

Hagan juego señores, diría el crupier. ¿A quién apuesta Moyano? El camionero medita con inseguridades dónde colocar las fichas. "El Negro no puede darse el lujo de repetir un fracaso como fue la alianza con De Narváez", dijo a Infobae uno de los hombres que mejor conoce a Moyano, hoy a mitad de camino entre Daniel Scioli y Sergio Massa.

Hay vasos comunicantes con ambos. En cualquier caso, el camionero cree tener motivos valederos para sentir desconfianza por los dos. A cual más duro, el gobernador bonaerense y el ex intendente de Tigre descalificaron el reciente paro general, además de despegarse todo lo que pudieron sobre cualquier aproximación con el líder de la central opositora.

Tampoco olvida el camionero el feo que le hicieron Scioli y Massa, este verano, en Mar del Plata, al despreciar la invitación a participar del plenario inaugural de la entente Moyano-Barrionuevo, después que habían comprometido su presencia para intercambiar ideas sobre la complicada situación socioeconómica . "No tienen huevos", se les dijo.

Resultó evidente el interés de esos candidatos en no aparecer en ninguna foto con sindicalistas, a quienes ven en la mayoría de los casos como "piantavotos".

Pero en política, pocas ofensas lastiman para siempre. Moyano cree en el potencial electoral de Massa, tanto que de haber sido por él, Francisco De Narváez no se hubiera presentado en las elecciones que siguieron a las PASO, el año pasado.

El paro de Moyano y Barrionuevo del pasado 10 de abril no fue respaldado por ninguno de los presidenciables

También jugará un papel en esta historia Facundo Moyano, diputado nacional y jefe del gremio de los trabajadores de peajes. Primero muy identificado con el massismo en el Congreso, viró luego a una posición más independiente, hasta constituirse en un monobloque.

"A Facundo no le cierra el costado neoliberal de Massa", dicen en la central de la calle Azopardo, donde Massa cuenta con apoyos más vigorosos que el del hijo de Moyano, como el del petrolero privado Guillermo Pereyra, senador nacional por Neuquén y número dos de esa CGT.

El canillita moyanista Omar Plaini va a trabajar, en cambio, para acercar a su jefe con el mandatario bonaerense. Para ese objetivo, el secretario de prensa de la CGT anti-K anunció la conformación de una mesa sindical de adhesión a la candidatura de Scioli, que según dice contará con expresiones de todo el arco sindical peronista y de "dirigentes de la CTA opositora de Pablo Micheli y de sectores de izquierda".

Moyano también cultiva una buena relación con el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, en los papeles otro de los candidatos del peronismo no oficial, a quien muchos arriesgan como posible acompañante de Scioli en una fórmula presidencial. De la Sota lleva un estigma: la ortodoxia sindical fue la que inclinó la balanza a favor de Menem, en 1988, cuando éste pulseaba por la candidatura presidencial con Cafiero, que llevaba de coequiper al cordobés.

Ahora socio de Moyano, Luis Barrionuevo parece perfilado a jugar con Massa, pese a que éste le mandó a decir hace poco por la prensa que "lo mejor que puede hacer es dejar de hablar por dos años", ironizó. Pero hace falta mucho más que eso para romper el corazón del gastronómico.

Otros nombres que juegan en la escudería de Massa: Héctor Daer (Sanidad) y el petrolero Alberto Roberti, de la CGT oficial, el barrionuevista Carlos Acuña (estaciones de servicio) y el moyanista Alberto Murúa (plásticos), entre otros; como Agustín Amicone, del calzado. También podrían sumarse a este espacio dos díscolos de la central de Caló: el colectivero Roberto Fernández y el líder de los conductores de locomotoras (La Fraternidad), Omar Maturano.

Aunque cada uno tiene sus preferencias, muchos en la CGT oficialista aguardan un gesto de Cristina Kirchner

Uno que sorprendió fue el jefe de los taxistas, Omar Viviani, que eligió de entre los candidatos al gobernador de Entre Ríos, el kirchnerista Sergio Uribarri, compenetrado al cien por ciento con su papel de candidato pese a que todavía no consiguió grandes apoyos. Con Kirchner pasaba lo mismo hasta que...

La movida fue blanqueada por Uribarri. Viviani lo ratificó ante su gente: "Me gustaría apoyar al Pato por ser un compañero peronista que ha dado señales de ser un tipo leal". Después de transfugarse de la CGT opositora a la oficial entre gallos y medianoche, sorprende que el taxista tenga al valor de la lealtad en tan alta estima.

"Ojo que no tengo nada en contra de Scioli y Randazzo, que no dudo son leales al partido", abrió el paragüas Viviani para curarse en salud. El constructor Gerardo Martínez, de la UOCRA, seguramente siga lo que dicte el kirchnerismo, pero un pie en la canasta de Uribarri ya lo tiene puesto.

El que se la jugó por completo por Uribarri es Hugo Yasky, jefe de la CTA K, desde donde le llovieron críticas por su supuesta "falta de respeto a la historia de la construcción de la organización".

Duhaldista hecho y derecho, el líder de los trabajadores rurales (UATRE), Gerónimo Venegas hará lo que disponga Eduardo Duhalde. Así, su futuro aparecería ligado a Massa. El "Momo" tiene motivos justificados para pensárselo bien. Siendo uno de los pocos sindicalistas que apoyaba a Kirchner desde la hora cero, cuando éste asumió mandaría a Venegas al destierro.

Sergio Sassia, jefe de la Unión Ferroviaria (el gremio más numeroso del sector) no lo duda: su candidato es el ministro del Interior y de Transporte, Florencio Randazzo, a quien también podrían acompañar otros gremios del transporte como obreros marítimos y capitanes de ultramar. Más cauto, el moyanista Juan Carlos Schmid, también insinuó a sus íntimos una predilección por Randazzo, pese a su tirria con la dirigencia política que busca apoyo de los gremios, pero tratando de que se note lo menos posible.

Se espera que los gremios más jugados a la suerte del kirchnerismo, los de la CGT del ahora vicepresidente del PJ, Antonio Caló, den su apoyo al candidato que finalmente apunte Cristina, si así lo hace. Por lo pronto, esa central resolvió convocar a los distintos precandidatos del PJ prolijamente bendecidos por la Casa Rosada, para transmitirles una serie de inquietudes de ese sector sindical.

El titular de los encargados de edificios, Victor Santa María, dice que aún no se decidió. Pero dio una pista: "Tengo muy buena relación con Scioli y con (Juan Manuel) Urtubey (gobernador de Salta)", dijo el sindicalista kirchnerista.

Visto lo movido del mercado, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, el senador Aníbal Fernández y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez (los otros tres postulantes del peronismo), deberán a apurarse a captar voluntades antes de que los gremios digan cartón lleno.

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