El sindicalismo mide fuerzas antes de encarar el proceso de unidad

El sindicalismo mide fuerzas antes de encarar el proceso de unidad
El resultado de las primarias determinará ganadores y perdedores en el mundo sindical. Y apuntalará el diálogo en pos de la reunificación de la central obrera
Las elecciones primarias del domingo replicarán en plenitud el fuerte proceso de fragmentación que atraviesa al sindicalismo peronista. Sin embargo, a la luz de los intereses de la propia dirigencia gremial, las PASO serán también un primer escenario desde el cual las distintas corrientes sindicales medirán fuerzas entre sí para encarar después de octubre el proceso de reunificación de la CGT que ya están negociando.

El resultado de las primarias determinará ganadores y perdedores tanto en la central obrera más cercana al Gobierno, que conduce el metalúrgico Antonio Caló, como puertas adentro de la entidad opositora, que hegemoniza Hugo Moyano. Y será un dato concluyente para marcar el ritmo de las conversaciones en pos de la unidad cegetista. Es claro que una eventual derrota de la oferta electoral de la Casa Rosada potenciará la posición de aquellos gremios que presionan por una toma de distancia del Ejecutivo y acelerará los tiempos del proyecto de reunificación.

Después de dos meses de parálisis autoimpuesta para evitar una ruptura indeseada en medio de la campaña, la cúpula de la CGT de Caló aguardará dividida la definición del domingo. Por un lado, ratificando su adhesión al kirchnerismo, se alistarán el jefe de la UOM y su par de Smata, Ricardo Pignanelli, quien logró colar un candidato propio (y el único representante cegetista), Oscar Romero, en la lista bonaerense del Frente para la Victoria. En cambio, el sector de los “gordos” (grandes gremios) espera con entusiasmo la performance del Frente Renovador de Sergio Massa, al que apostó a fondo al ubicar a uno de sus referentes, el dirigente de Sanidad Héctor Daer, en un lugar expectante de la lista del intendente de Tigre, abriendo una cuña en la estructura de la central oficial.

No tan visibles parecen ser las diferencias dentro del entramado sindical que reporta al liderazgo de Moyano. El camionero jugó fuerte y selló una alianza electoral con Francisco de Narváez que le permitió colar tres hombres en los primeros diez lugares de la nómina de candidatos a diputados nacionales y hasta el suyo propio en un simbólico puesto 35. Pero puertas adentro de su estructura y en su propia familia surgieron algunas disidencias. Facundo Moyano, uno de sus hijos y actual diputado nacional, quedó al borde de sumarse al armado político de Massa, un paso que sí concretó el dirigente de los plásticos, Alberto Murúa, referente de la conducción de la CGT moyanista.

Pese a eso, la segmentación gremial en la múltiple oferta para las elecciones legislativas no es interpretada por el sindicalismo como un escollo para avanzar en el plan de unidad.

Muy por el contrario, en las dos CGT subrayan que la partición ofrecerá al sector la oportunidad de ampliar su representación propia en el Congreso, reconstruyendo el poder de presión sindical. “Podemos llegar a sumar 5 o 6 dirigentes propios en Diputados para trabajar con cierto criterio de unidad en favor de los reclamos que tenemos”, argumentó un dirigente de la entidad oficialista. Una opinión similar compartieron desde el moyanismo: “La división es coyuntural. Tenemos que trabajar en cómo nos posicionamos de acá hacia 2015, y eso requiere reconstruir nuestro propio poder”.

Las conversaciones para reunificar la CGT ya están en marcha, y tienen como actores principales a los dirigentes Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez por la central oficial, y al moyanista Juan Carlos Schmid.

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