Los sindicalistas K también dudan

Los sindicalistas K también dudan
Se subieron al avión oficial para estar en la convocatoria de Cristina. Ignoran si podrán plantear sus reclamos.
Ninguno de los sindicalistas K que viajarán hoy a Santa Cruz sabe si el diálogo al que convocó Cristina Kirchner es una pura escenificación con fines electorales o una esperada iniciativa que les permitirá plantear sus reclamos, generalmente desoídos, y obtener soluciones concretas.

Antonio Caló y Gerardo Martínez, por la CGT Balcarce, y Hugo Yasky y Pedro Wasiejko, por la CTA kirchnerista, sólo fueron invitados por la Casa Rosada y ningún funcionario les anticipó nada, excepto que podrán viajar en un avión oficial. “ Vamos a ir a escuchar. No sabemos si la Presidenta abrirá en serio el diálogo social con los empresarios ni tampoco si habrá algún anuncio”, admitió anoche a Clarín uno de los dirigentes con mejor llegada a la Casa Rosada.

De todas formas, cada central obrera oficialista llevará su lista de reclamos, que es bastante parecido. Ambas coinciden en exigir el aumento del mínimo no imponible, o la reforma más profunda del Impuesto a las Ganancias, y la eliminación de los topes de las asignaciones familiares. También hay demandas más específicas, como el reintegro inmediato de los fondos de las obras sociales, que exige la CGT Balcarce, o la puesta en marcha de medidas contra el trabajo en negro, que demanda la CTA oficialista. “Lo importante será saber si el Gobierno abrirá espacios en serio”, advirtió un dirigente ceteísta. El mismo sindicalista dijo que quizá esta mañana quede consagrado el apoyo explícito de la Presidenta al proyecto de ley que grava la renta financiera para poder aumentar el mínimo no imponible, impulsado por el diputado kirchnerista Héctor Recalde.

Desde el sindicalismo opositor sólo llovieron críticas al encuentro de hoy. Hugo Moyano, líder de la CGT Azopardo, dijo que “otra vez se intenta confundir a la sociedad con políticas de maquillaje” y afirmó: “No se trata aquí ni de titulares ni de suplentes, sino de ocultar el duro revés que sufrió el Gobierno en las urnas”. Pablo Micheli, titular de la CTA rebelde, le preguntó a la Presidenta: “¿Con quién quiere dialogar usted ahora, sólo con las corporaciones, nunca con los trabajadores?”.

Mientras tanto, varios dirigentes de la CGT oficialista volverán a reunirse mañana para analizar los resultados del encuentro en Santa Cruz y para tratar de superar los enfrentamientos internos, luego de que el sector de “los Gordos” se alineó con la candidatura de Sergio Massa. Los independientes, como Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri, tratan de evitar una ruptura y procuran convencer a sus colegas más díscolos de que el Gobierno no los margina.

Este sector incluso se siente envalentonado por un dato importante que pasó casi inadvertido: la posibilidad de una impensada banca de senador nacional para el sindicalismo K en Santiago del Estero, donde Gerardo Montenegro, titular de la seccional UPCN, se ubicó segundo en las PASO, detrás del Frente Cívico del gobernador Gerardo Zamora, y quedó a un paso de la Cámara alta. Un voto que podría ser importante para Cristina en la relación de fuerzas en el próximo Senado.

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