La UOM, uno de los sindicatos más cercanos al Gobierno, va mañana a un paro de 36 horas

La UOM, uno de los sindicatos más cercanos al Gobierno, va mañana a un paro de 36 horas

Antonio Caló, el jefe de la CGT que está más cercana al kirchnerismo, blanqueó ayer que el Gobierno lo presionó para que los aumentos salariales no superen el 25 por ciento anual.

La confesión hizo público lo que hasta hace unos días funcionarios y sindicalistas susurraban en secreto por los pasillos de los ministerios de Trabajo y de Economía o de la misma Casa Rosada.

La imposición de una pauta salarial por debajo de las pretensiones gremiales empujó a Caló a un inusual terreno de conflictividad. Su gremio, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), anunció para mañana un paro sectorial de 36 horas. Es poco probable que se efectivice porque Carlos Tomada, titular de la cartera laboral, ya tendría redactada el acta para llamar a una conciliación obligatoria.

La protesta de los metalúrgicos, avalada ayer por unanimidad por el resto de la cúpula de la CGT oficialista, podría ser el germen de una huelga general convocada por las tres vertientes de la central obrera, según reconocieron a LA NACIÓN dirigentes jerárquicos de los tres sectores. La iniciativa podría tomar forma la semana próxima, cuando la estratégica alianza de 22 gremios del transporte determine paros sectoriales y escalonados en contra del impuesto a las ganancias y para exigir "paritarias libres".

De no prosperar una medida de fuerza entre los diferentes sectores, se intentará coincidir en un documento común con dos ejes: paritarias libres y Ganancias. Los cambios tributarios anunciados ayer por el ministro de Economía, Axel Kicillof, no colmaron las expectativas gremiales. Es más: acentuó el malestar la comparación que el funcionario trazó entre el impuesto y las quitas por la cuota sindical, un pago que no es obligatorio, salvo unas pocas excepciones.

La CGT de Caló debatirá mañana su postura en una reunión de consejo directivo que fue convocada de urgencia a partir de los fracasos de las paritarias de la UOM y del Sindicato de Empleados de Comercio. A los dos sindicatos, que comulgan con el kirchnerismo, Tomada no les avaló los acuerdos con los empresarios por subas de un 28 y un 30 por ciento, respectivamente.

La CGT de Moyano, en tanto, lo resolverá hoy, después de la visita de la candidata presidencial Margarita Stolbizer a la sede de Azopardo. Luis Barrionuevo y su tropa de aliados de la central Azul y Blanca presionan desde hace meses con coordinar una misma estrategia salarial, por lo que se descuenta que acompañarán la jugada.

"No comparto que pongan techo a las paritarias. Siempre fueron libres, y más las de los sectores privados. Es lamentable. Nos dijeron que no podía ser más de 25%", dijo Caló, derrotado e incómodo, al salir ayer del Ministerio del Trabajo. En el piso 18 del organismo habían vuelto a fracasar las negociaciones para convenir la paritaria de la UOM.

Caló evitó personificar las presiones en la presidenta Cristina Kirchner o en algún ministro. "No voy a hacer nombres, no voy a decir quién fue", se excusó. Aunque envió otro mensaje, refiriéndose a un área sensible para el Gobierno: los medios de comunicación. "Lo que salió en los diarios es verdad", reconoció el metalúrgico. Por la noche intentó desdecirse y minimizar sus críticas. Ya era tarde.

Seguirán las huellas de Caló otros sindicatos que tienen sus paritarias estancadas. Mañana y pasado los bancarios reducirán dos horas su jornada laboral, y la semana próxima activarán una huelga sectorial por 24 horas. Piden un aumento de 33% más una compensación por Ganancias. La Federación de Obreros Aceiteros lanzó un paro por tiempo indeterminado, cuyo impacto se siente en el músculo productivo del país y en las exportaciones. Exige un 42%.

La conflictividad se acentuaría en el corto plazo. Los transportistas continuarán con su plan de lucha. Prevén activar paros durante toda una semana: un día pararán los colectiveros, otro los ferroviarios y así con el resto de las actividades. "Vamos a seguir con nuestra protesta mientras insistimos para que se junten los tres secretarios generales de las CGT para convocar a una huelga general", desafió el ferroviario Omar Maturano.

En las cúpulas de las centrales obreras barruntaban anoche que el Gobierno y los empresarios habían pactado para condicionar las paritarias. De ser así, Cristina Kirchner encontró un aliado en el sector menos esperado.

EL PAPA RECIBIÓ A PABLO MOYANO Y ENVIÓ UN GESTO

El papa Francisco recibió ayer a Pablo Moyano en la residencia de Santa Marta. Casi a la misma hora, pero en Buenos Aires, Hugo Moyano estaba reunido con el obispo Jorge Casaretto y otros integrantes de la Pastoral Social. El gesto del Papa cobra relevancia cuando se negocia la unidad de la CGT, un pedido que el Pontífice ya hizo público en reiteradas oportunidades.Pablo Moyano, número dos del gremio de los camioneros, estuvo en Roma junto con otros dirigentes sindicales. En un momento de la audiencia, el hijo del líder de la CGT opositora le acercó al Papa un teléfono y puso a su padre en línea. Así, Francisco habló con Hugo Moyano, que no tenía contacto directo con Jorge Bergoglio desde que fue elegido pontífice, según informó Clarín. El Papa ya había recibido en el Vaticano a la CGT oficialista, que lidera Antonio Caló.

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