Los sindicatos presionan por un pacto de gobernabilidad

Ante el nuevo escenario, consideran que el próximo presidente deberá acordar con ellos una serie de medidas; "somos los garantes de la paz social", dijo Maturano

Nadie en el sindicalismo imaginó un escenario así. De manera lúdica, algunos dirigentes abrieron apuestas: una abrumadora mayoría pronosticó un triunfo de Daniel Scioli en primera vuelta. Ahora, tras el virtual empate que derivó en el ballottage, gobierna la incertidumbre. Aunque hubo una reacción corporativa casi unánime: desde los diferentes sectores afirmaron que el resultado del domingo agilizará las negociaciones para reunificar a la CGT. Gane quien gane el 22 de noviembre.

Entre los gremialistas, hay dirigentes muy particulares. Algunos de ellos ya fantasean con reconfigurar su poder como un factor de presión y condicionar al próximo presidente. Hasta bromearon con los 13 paros que la CGT de Saúl Ubaldini le hizo a Raúl Alfonsín. El objetivo de los gremios hasta el recambio presidencial será mostrarse ante Scioli y Mauricio Macri como los únicos garantes de la paz social. Ésa será su estrategia para recuperar el protagonismo perdido durante la gestión de Cristina Kirchner.

El ferroviario Omar Maturano marcó ayer el territorio. "Que gane Scioli o Macri no cambia si el movimiento obrero no ayuda. La paz social va a estar garantizada por los trabajadores. Vamos a ser pacientes, pero no vamos a esperar cuatro años", dijo a la nacion uno de los referentes de la confederación de gremios del transporte. Maturano apeló en abril a un mensaje similar para condicionar a Macri durante un asado en La Fraternidad.

Gerónimo Venegas fue uno de los pocos gremialistas que blanquearon su respaldo a la candidatura de Macri. El "Momo" reconoció ayer que la CGT buscará "acuerdos de gobernabilidad" con los candidatos porque la central "no está sólo para la queja, sino que también quiere aportar propuestas". Y agregó: "La unidad se va a acelerar así el ajuste no pase por los trabajadores".

Hay otras preocupaciones comunes que amontonan a los sindicalistas: proyectan en el corto plazo una devaluación, suba de tarifas, caída del empleo y crisis energética. Sus inquietudes salieron a la luz cuando comenzaron las charlas formales por la reunificación, hace poco más de un mes. "Es importante juntarnos. No queremos que el movimiento obrero pague los platos rotos", dijo por entonces Juan Carlos Schmid. El portuario daría hoy a conocer un documento de los transportistas que iría en la misma línea.

Hugo Moyano se replantaría el estratégico silencio que se autoimpuso durante la campaña. Es posible que el jefe de la CGT opositora y de los camioneros salga a pedir el voto por Macri, a quien elogió en más de una reunión de consejo directivo. Con el jefe de gobierno porteño lo unen los negocios que mantienen en común por la recolección de la basura en el distrito, los millonarios plazos fijos que atesora el gremio en el Banco Ciudad y el sponsoreo del mismo banco al club Independiente, del que es presidente. Antes del 25 de octubre, Moyano le había dado su respaldo simbólico con su presencia en dos actos en los que Macri escenificó un acercamiento al peronismo.

En la vereda de enfrente, Antonio Caló, jefe de la CGT oficialista, intentó hacer de cuenta que la elección de anteayer no modificó el tablero. "Scioli ganará en segunda vuelta porque el pueblo es peronista", confió el líder de la UOM, quien vivió en carne propia el efecto Aníbal Fernández en la provincia: los metalúrgicos Francisco Gutiérrez y Hugo Curto perdieron las intendencias de Quilmes y Tres de Febrero a manos de Cambiemos.

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