Los sindicatos no saben qué aumentos pedir

Los sindicatos no saben qué aumentos pedir
Lo advirtió el titular de la UTA, Roberto Fernández, a raíz de la presión inflacionaria y el salto en la devaluación del peso. "No es buen momento para firmar una paritaria", aseguró.

Al gremio de los choferes de colectivos se le venció la paritaria el 31 de diciembre. Su secretario general, Roberto Fernández, está desconcertado sobre qué aumento pedir a los empresarios. No es el único dirigente gremial que está en la encrucijada. El fuerte incremento en el costo de vida durante los últimos meses, sumado a la depreciación del peso frente al dólar tras los cambios de Gabinete, y la falta de un plan económico que otorgue previsibilidad, quebraron todo tipo de referencia para las demandas.

"Prefiero darme un tiro en las bolas antes que firmar por un porcentaje de aumento salarial. Hoy no sé si un 30% de incremento es mucho o es poco. No es buen momento para firmar una paritaria", sostuvo contundente el titular de la UTA.

Al igual que los empresarios, que empezaron a suspender sus ventas desde ayer ante la fuerte caída de la moneda local -que cotizó 7,79 a la paridad dólar-, en los sindicatos piensan estrategias para no perder ante los desequilibrios económicos. Una de ellas no es nueva: se trata de echar mano al otorgamiento de "sumas puente", que permitan recomponer de manera provisoria los bolsillos de los trabajadores hasta marzo y posibiliten, en simultáneo, postergar el cierre de un porcentaje final de aumento.

Ahora, después del salto en la devaluación del peso de ayer, parecería que la única alternativa que le queda a los a las conducciones gremiales es apostar por incrementos remunerativos provisorios.

Además de la UTA, otros gremios que caducaron sus convenios ya habían echado mano a la misma estratagema, como petroleros y bancarios, a raíz de las alzas de precios de los últimos meses que alcanzaron en diciembre el 3 por ciento. El sindicato de Guillermo Pereyra acordó este mes un pago único en tres cuotas, no remunerativo, extraordinario y por única vez de 12 mil pesos. En tanto, la Asociación Bancaria, encabezada por Sergio Palazzo, replicó la "fórmula" negociadora de los últimos años y pactó una suma de 1.800 por enero, febrero y marzo, y una "compensación extraordinaria" de $1.200 por el 2013.

Según señalan fuentes gremiales al diario Clarín, los sindicatos docentes se convertirán en la clave de la disputa salarial. Así lo anticipó un referente de un poderoso gremio industrial. Sin embargo, la dificultad radica en que los maestros están en el mismo pantano y tampoco saben cuánto reclamar en febrero, cuando se reinicien las negociaciones paritarias.

"Discutir salarios para todo el año en febrero no suena sensato", sostuvo un dirigente de uno de los gremios docentes. Y expresó que le seduce la idea de firmar también un anticipo al igual que sus pares.

Por el momento, la idea de establecer aumentos cada tres meses continúa sembrando discrepancias. Al menos no convence en la CGT de Antonio Caló, más cercana con el oficialismo. Tal dinámica reeditaría un nivel de conflictividad alta entre patrones y trabajadores similar a la del gobierno de Raúl Alfonsín. Esta vez con más argumentos que antes, implicaría el regreso del fantasma de un "Rodrigazo", aquel ajuste impulsado en 1975 por el entonces ministro de Economía Celestino Rodrigo que desencadenó una crisis que precipitó el fin del gobierno de Isabel Perón.

Comentá la nota