Sobrero: "El juez Yalj le ventiló la causa al Poder Ejecutivo"

Tras la detención por el caso de la quema de los vagones del ferrocarril Mitre, en mayo, el sindicalista acusa a Aníbal Fernández de perseguirlo y les agradece a Moyano y a Yasky.
Después de su primera noche de sueño, desde que fue detenido e incomunicado el viernes 30, Rubén “Pollo” Sobrero recibió a PERFIL en su casa de Haedo, que se diferencia del lujoso departamento del que José Pedraza, su principal enemigo político, fue detenido en Puerto Madero.

El martes fue liberado tras cuatro días de detención por la quema de trenes de la ex línea Sarmiento.

—Lo detuvieron con “pruebas” y lo liberaron por “falta de pruebas”. ¿El Gobierno metió la cola?

—Fue una causa armada con el objetivo no sólo de ir contra mí sino contra todo el cuerpo de delegados. Aníbal Fernández hace mucho que quiere meterme preso y habla por el Gobierno. Cada vez es más clara la intención del Gobierno de borrar al cuerpo de delegados del Sarmiento. Necesitan comisiones internas dóciles. El miércoles antes de que me detengan, hicimos una marcha que fue un punto de inflexión. Pedíamos la plata que nos deben por la incorporación de los tickets canasta al sueldo.

—¿Por qué cree que Moyano se solidarizó con usted y pidió su libertad?

—No fue sólo Moyano, también (Luis) Barrionuevo y la CTA de Hugo Yasky, a pesar de que nosotros coincidimos con la CTA de Pablo Micheli. Un compañero me dijo que había logrado la unidad del movimiento obrero. Y dijo: “¿Están todos contra mí?”. Tuvieron que salir a pronunciarse porque los ferroviarios salieron a movilizarse a la calle, porque amenazaron con un paro. Fue lógica. Les agradezco a todos. Pero si los ferroviarios no salían a la calle yo seguía preso. Fue muy importante el rol del Sarmiento y del Belgrano.

—¿Cree, como Moyano, que la Justicia persigue a los sindicalistas?

—Hay que dividir las cosas. La Justicia es muy dura con todos los trabajadores y con el pueblo y muy blanda con el poder. Tenemos 5 mil trabajadores judicializados. Los petroleros del sur están presos. La Justicia es muy rápida para procesar a un trabajador pero en el caso de (Carlos) Menem y el tráfico de armas, o en el caso de Jaime, no lo es. O con Aníbal Fernández mismo.

—¿También cree que el Gobierno persigue al gremialismo?

—La intervención de Aníbal Fernández en la causa es clara. Había secreto de sumario y él estaba informando que había pruebas fehacientes para detenernos. El juez (Juan Manuel Yalj) le ventiló la causa al Ejecutivo.

—Si la intención del Gobierno era perjudicarlo, le salió mal. Lo terminó favoreciendo políticamente a usted...

—Sí, pero ¿qué pasaba si yo caía preso y un grupo de locos se tiraban a las vías o prendían fuego un tren? El Gobierno iba a tener la excusa perfecta para salir a acusar a la “ultraizquierda”. La estrategia era política, no judicial. Ellos creían que íbamos a reaccionar. Podríamos haber cometido ese error, y yo seguiría preso.

—¿Cuál es la política de la Presidenta con el sindicalismo?

—¿Con cuál sindicalismo? Para el sindicalismo amigo es una, para el nuestro es la persecución. Para el viejo sindicalismo, para los Cavalieri, que le cuidan las espaldas al Gobierno, la política es negocios.

—¿Por qué el Gobierno lo perseguiría?

—Porque no nos callamos la boca y defendemos a los trabajadores, y el Gobierno necesita tranquilidad.

—Usted habló de viejo y nuevo sindicalismo. ¿A Moyano dónde lo ubica?

—En Azopardo al 800 –donde está la sede de la CGT. Moyano es el viejo sindicalismo. Nosotros queremos una sola CGT pero que sea distinta. Queremos eliminar el viejo sindicalismo, las patotas. No estamos de acuerdo con los grupos que ante la desesperación hacen nuevos sindicatos, como los trabajadores del subte. El cambio hay que buscarlo desde adentro del gremio. Lo mismo en la CGT.

—¿A quién le gustaría ver al mando de la CGT

—A mí (se ríe). Tiene que ser el mejor compañero. El problema no es la persona sino el proyecto. Yo mañana me puedo morir tranquilo, el proyecto en el Sarmiento va a seguir cuando yo no esté.

—¿Cree que Moyano lo apoyó porque tiene causas y se siente perseguido por la Justicia?

—Creo que tuvo que ver con la presión de la sociedad. La solidaridad vino el sábado, un día después de la movilización y del paro.

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