Sin subas de referencia, crece la tensión en las paritarias

Sin subas de referencia, crece la tensión en las paritarias

Incierto y turbulento, el recorrido paritario ingresa en un período de alta conflictividad. Con las negociaciones salariales atadas a lo que pueda suceder en un futuro con el impuesto a las ganancias, no surge aún un aumento salarial que sirva de referencia de lo que el Gobierno estaría dispuesto a homologar. El rol de fijar la pauta tal vez quede en manos de dos sindicatos alineados con la Casa Rosada: los metalúrgicos de la UOM y el de Comercio, cuyos líderes, Antonio Caló y Armando Cavalieri, negocian una suba entre 27 y 30 por ciento con adicionales no remunerativos.

En paralelo al curso de las paritarias, la alianza de los influyentes gremios del transporte ratificará hoy su plan de lucha, aunque, por ahora, no determinará la fecha de un nuevo paro nacional. Su primer paso será advertir que no trabajarían los días feriados y que no harán horas extras si no está previsto un cambio en Ganancias. Para cuantificar su fortaleza, reflotarán formalmente la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), donde se anidan 22 gremios, entre ellos, el de los camioneros, de Hugo Moyano. Hoy, entre los adherentes de la renovada CATT conviven moyanistas, barrionuevistas y kirchneristas. Fue el primer indicio de unidad en el atomizado mapa sindical.

Después de resolver puertas adentro su estrategia, los transportistas llevarán pasado mañana su postura al comité confederal que convocaron las CGT opositoras de Moyano y Luis Barrionuevo en la sede de Azopardo 802. El portuario Juan Carlos Schmid, que responde al núcleo del moyanismo, negocia la participación en esa cumbre del ferroviario Omar Maturano y del jefe de los colectiveros de la UTA, Roberto Fernández.

En el confederal cegetista se definirá la hoja de ruta del plan de lucha que tuvo su punto alto con la huelga del 31 de marzo pasado. Hay sectores con intenciones de activar otro paro y sugerirán que sea en mayo. Sin embargo, no se fijaría ninguna fecha, aunque tampoco se bajará el espíritu combativo. Evaluarán futuros reclamos por Ganancias, que es el eje de la protesta a pesar de que afecta sólo al 10% de la masa de asalariados en blanco. Pero también volverán a la carga por los fondos de la salud, "paritarias libres" y por mejoras para los jubilados y los trabajadores no registrados y tercerizados.

Figuraría en el orden del día, además, la posible reunificación de la CGT. Tal vez se envíe un mensaje conciliador a los gremios que están en la central oficialista, cuyo jefe, Antonio Caló, dijo la semana pasada que "no era oportuno" activar otro paro nacional. Caló, sin embargo, evalúa reclamos sectoriales para la semana próxima si no cierra estos días la paritaria de los metalúrgicos.

El sindicalismo encontró en su insistente reclamo para modificar el impuesto a las ganancias la excusa perfecta para acelerar su reunificación. Pero nada se concretará al menos hasta después de las primarias nacionales del 9 de agosto. Y los dirigentes sindicales lo saben. Por eso, destinarán sus energías a las paritarias y a intentar capitalizar un eventual anuncio oficial sobre Ganancias, que alcanza hoy a los sueldos y jubilaciones que sean superiores a los $ 15.000 desde agosto de 2013.

Sin un porcentaje de referencia, el Estado Nacional, en su rol de empleador, ya dio una señal hasta cuánto está dispuesto a ceder: cerró en 27% la negociación con los docentes, que acordaron, además, duplicar el fondo de incentivo. De todos modos, el sector privado siempre se caracterizó por acordar algunos puntos por encima de los maestros.

La indefinición sobre Ganancias y la incertidumbre inflacionaria dificultan por ahora el cierre de los acuerdos. Hubo salvedades, claro, pero la mayoría de los gremios optó por postergar la suba anual con pagos a cuenta. Uno de los que eligió ese camino fue el ferroviario Omar Maturano, que convino un adelanto de 2000 a 3750 pesos, según la categoría, y volverá a negociar en junio.

Maturano encendió recientemente un intenso debate sobre las paritarias que derivó en un enfrentamiento retórico entre empresarios, sindicalistas y funcionarios del oficialismo. Insinuó que las negociaciones "van a reventar la economía" porque él, como otros dirigentes, exigirán aumentos de "entre el 40 y el 46%" si no se resuelve lo del tributo que pesa sobre los salarios.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en su rol de mediador, advirtió que las paritarias deberán ser homologadas por el organismo. Fue un sutil mensaje para pedir moderación. En el Gobierno, algunos funcionarios teorizan que la inflación suele dispararse en época de paritarias y que, a fin de cuentas, hay un único sector beneficiado: los supermercados.

DURA RESPUESTA DE LOS BANCARIOS A LA UIA

El secretario general de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, replicó ayer al presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, al asegurar: "Nadie nos va a correr" en las negociaciones paritarias. También dijo que su gremio exigirá el aumento que "sea necesario". El dirigente le respondió así a Méndez, que sostuvo que a los gremios los empresarios "los sacaremos corriendo cuando vengan con el 43 por ciento" de cara a la paritaria 2015. "Pese a lo que dice Méndez, a nosotros no nos va a correr nadie", enfatizó Palazzo.

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