El subte suma su quinto día de paro

Por Einat Rozenwasser.

Es la huelga más larga desde 2004. Los metrodelegados reclaman aumento en medio de la puja política entre Nación y Ciudad.

Los 900.000 pasajeros que todos los días utilizan el subte van a vivir otra jornada complicada. Es que a pesar del encuentro que ayer intentó acercar a las partes involucradas en el conflicto no hubo acuerdo y el paro en las seis líneas de subte y el Premetro se extenderá, por lo menos, hasta esta noche. Son cinco días consecutivos y es la huelga más fuerte de los trabajadores de este sector: en abril de 2004 pararon durante cuatro jornadas hasta conseguir la reducción de la jornada laboral a seis horas por insalubridad. Anoche no habían fijado un nuevo encuentro. “Quedamos en que nos hablamos”, confirmó a Clarín Roberto Pianelli, Secretario General de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP).

Como el lunes, la jornada arrancó con largas filas en las paradas de colectivos de los centros de transferencia (Constitución, Chacarita, Once y Retiro), una gran congestión en los accesos (hubo hasta siete kilómetros de cola en la Panamericana) y la dificultad para conseguir taxis y remises. La gente alternaba entre la buena actitud y la resignación . Por la tarde el Gobierno porteño volvió a implementar el sistema gratuito con 500 micros escolares que cubrieron un recorrido alternativo al de las líneas A, B, D y E (ver Pág. 38 ).

Alrededor de las 14 se retomó la reunión que había comenzado el lunes en el juzgado en lo Contencioso Administrativo 6, a partir del recurso de amparo presentado el viernes por la legisladora María José Lubertino. Además de Pianelli participaron representantes de las áreas de Recursos Humanos y Legales de Metrovías y Juan Pablo Piccardo, presidente de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE), entre otros funcionarios.

Después de un poco más de dos horas de debate pasaron a un cuarto intermedio. Se habló de la posibilidad de liberar los fondos que están en la cuenta de Banco Nación y que Metrovías no puede tocar para poder reabrir la negociación paritaria y reparar los 20 coches que fueron sacados de circulación por falta de recursos para los repuestos. Y de ofrecer aumento de entre el 21% y el 23%, inferior al 28% que están reclamando. Pero no hubo ninguna propuesta concreta .

En este momento Metrovías arrastra una deuda que ronda los $ 220 millones. El grueso corresponde a los $ 120 millones que están en la cuenta bancaria y salen de los subsidios que aporta Nación (son $ 30 millones al mes, entregan $ 14 millones y otros $ 16 millones van a la cuenta fiduciaria), la Ciudad les debe otros $ 50 millones (deberían aportar otros $ 30 millones por mes y están cubriendo $ 23 millones) y debido a la baja de usuarios también se vio afectada la recaudación diaria. Aseguran que necesitan $ 76,5 millones por mes únicamente para cubrir los salarios .

De fondo, la discusión sobre la responsabilidad del servicio que se mantiene desde el verano. Ayer, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, se volvió a dirigir a la presidenta Cristina Fernández cuando declaró: “Así como hay que reparar urgente las vías de todos los ferrocarriles de Argentina, también hay que invertir en el subterráneo de la misma manera que estaba comprometido en esos contratos”. Además aseguró que habían acercado a Florencio Randazzo, ministro del Interior y Transporte, una propuesta para avanzar con el traspaso.

El descargo no se hizo esperar. Randazzo aseguró que las declaraciones de Macri eran falsas y que no tenía ninguna propuesta, tildó al Jefe de Gobierno de irresponsable y aseguró que la Ciudad cuenta con los recursos necesarios para afrontar la situación. Hizo referencia al fondo especial para ampliación de la red de subtes que se paga con el ABL, a los 45 vagones nuevos que están esperando en el Puerto para renovar la flota de la línea A. Y desde su cartera apuntaron que en julio un SBASE firmó una acta de inspección en la que reconoce el convenio firmado en enero.

Al salir del juzgado, Pianelli aseguró a este diario que estaban todos dispuestos a discutir. “Pero al faltar actores tenemos este problema”, dijo en alusión a la ausencia de representantes de UTA y de Nación.

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