La suspensión de 3000 empleados profundiza la crisis de la ex Canale

La suspensión de 3000 empleados profundiza la crisis de la ex Canale

Por falta de financiamiento, la firma elaboradora de conservas enfrenta dificultades para hacer frente a los pagos de empleados, proveedores y Afip

Las dificultades del sector frutihortícola golpean a la fabricante de conservas Alco (ex Canale) desde hace por lo menos dos años. De hecho, en mayo, la compañía había decidido el cierre temporario de su planta de Tupungato, en Mendoza, y esta semana la situación se agudizó con la suspensión de 3000 trabajadores en sus siete plantas productivas del país.

Ante esta emergencia, el gobierno de Mendoza (donde se encuentran tres de sus fábricas), llamó a una mesa de diálogo entre el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación y la compañía. La firma de la familia Carballo sostiene que necesita $ 150 millones para reincorporar a los empleados (a quienes adeuda además, el pago de la última quincena y parte del aguinaldo) y arrancar la temporada con la cosecha de damasco, los primeros días de diciembre.

Desde el sindicato denunciaron que las suspensiones se produjeron, a pesar de que la compañía participa del programa de Recuperación Productiva (Repro), un subsidio que otorga el gobierno nacional para el pago de salarios en las firmas en crisis, a condición de que no despidan ni suspendan personal. También apuntan contra los hipermercados, y su manejo desleal al adquirir la producción a precio de costo. "Compran las latas a $ 10 y las venden a $ 45", señalaron.

Considerada una de las mayores exportadoras de conservas del país, Alco busca reestructurar su deuda y asociarse con otras empresas para acceder a financiamiento, ya que no es sujeto de crédito. La compañía aduce que su descapitalización se originó en una seguidilla de malas temporadas agrícolas, sumada al atraso cambiario durante los últimos años que minó su competitividad para exportar, y una excesiva presión impositiva.

Los desequilibrios financieros se agravaron cuando solicitó un crédito al Fondo de Desarrollo Argentino (Fondear) para financiar la campaña de 2014, que recién le fue otorgado a fines de 2015. La devaluación, inflación y subas salariales licuaron estos fondos.

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