También frena los acuerdos el tope de 18% que pide la Rosada

Los gremialistas no quieren quedar mal con sus afiliados, ni crearse un conflicto con el Gobierno.
La intención del Gobierno, nunca oficializada, de establecer una pauta salarial de 18% para las paritarias de este año constituye un punto adicional que complica las negociaciones entre empresarios y sindicalistas.

Unos y otros admiten que desde la Casa Rosada se dejó trascender el siguiente mensaje: con el objetivo de desacelerar el ritmo inflacionario, las paritarias de este año no deberán superar el 18% y, a tal fin, el Ministerio de Trabajo no homologará los acuerdos que excedan ese tope .

Esta es otra de las razones (ver los otros cinco puntos en la página 6) por las cuales hasta ahora no se firmó ningún convenio de los que ya vencieron y se están negociando . En este caso, ningún gremialista quiere ser el primero en aceptar ese tope que generaría malestar entre sus afiliados ya que es a todas luces inferior a la inflación real acumulada a lo largo de 2011. Pero tampoco quieren superarlo, para evitar un conflicto con la Casa Rosada.

Desde la CGT, su titular Hugo Moyano y también otros dirigentes, salieron a aclarar en varias oportunidades que no están dispuestos a aceptar pauta alguna para negociar las subas salariales de este año. Así, rechazan tanto las sugerencias emanadas desde los despachos oficiales como tambien los índices de inflación que publica el INDEC, que hacen referencia a una suba de precios de 10% anual.

La frase de Moyano (“Nosotros negociamos con el índice del supermercado”) salió a poner una barrera a las intenciones de los funcionarios. También las dos fracciones en que quedó dividida la CTA (oficialistas y opositores) salieron a reclamar “paritarias libres, sin techo”.

Más aún, una encuesta entre 110 empresas líderes que la firma SEL Consultores (que dirige Ernesto Kritz) publicó la semana pasada reveló que los empresarios ya pautaron sus presupuestos de negocios para 2012 con una previsión de subas salariales de casi 24% . Una confesión que le pone un piso a la discusión, incluso antes de comenzar. Y que supera la pauta que el Gobierno pretende establecer.

En tanto, los sindicatos están reclamando aumentos que van desde el 25% al 30% para recuperar el poder adquisitivo perdido frente a la inflación de 2011.

Según las mediciones de inflación de los consultores privados el año pasado cerró con una suba de precios de 22,8%, que es similar a los resultados que publicaron las provincias.

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