Las tejedoras de la Fábrica de Alfombras piden mejoras

Aseguran que las condiciones laborales no son óptimas y que la remuneración no es acorde al trabajo.
La Fábrica de Alfombras es una de las instituciones que ponen el nombre de Catamarca en lo alto del prestigio, no sólo a nivel nacional sino más allá de sus fronteras. Sus tapices y alfombras gozan de un valor muy importante en distintos lugares del mundo, a tal punto que llegaron a tener el mismo valor, por su calidad, al de las alfombras persas. Sin embargo, las condiciones laborales y la remuneración por el producto de alta excelencia no son las óptimas.

Actualmente, la fábrica cuenta con 17 tejedoras, de las cuales 6 tienen contratos de servicio desde abril; anteriormente, trabajaban bajo contrato de locación de obra. Debido a esta modalidad de trabajo, no perciben adicionales por riesgo, como sí lo hacen sus compañeras que están en planta permanente, dado que no se habría iniciado el trámite pertinente. Su sueldo básico de $1.800 más “la canasta”. En tanto, las tejedoras que están en planta permanente cobran un sueldo correspondiente a la categoría 10 del escalafón de la administración pública provincial.

En cuanto a la actividad laboral, las trabajadoras señalaron que las condiciones no son óptimas. Según contaron, “todo es escaso”. En primera medida, indicaron que la iluminación no es la adecuada como tampoco lo es la ventilación. Si bien hay ventiladores de techo, contaban, facilitan que haya más pelusa y polvo en suspensión.

En este sentido, aseveraron que no siempre hay barbijos y que tampoco les exigen que los usen. Por el trabajo que realizan, no pueden utilizar guantes y, a modo de protección para no lastimarse, utilizan cintas de tela. “La mayoría se compra su cinta porque no siempre hay”, comentaron.

El lugar donde se asientan son bancos de madera, tan antiguos como los telares donde nudo por nudo arman los tapices y alfombras. Por lo general, trabajan de lunes a viernes, de 6.30 a 12.30. Pero el horario se modifica cuando hay demanda y cuando es el tiempo de la fiesta catamarqueña del Poncho. Entonces, su labor es de lunes a domingo, de 6.30 a 21.30 y las tejedoras que están en los stand de la Fábrica de Alfombras, se quedan hasta cerca de las 2 de la madrugada.

Debido a estas condiciones laborales, el desgaste físico es inevitable. Las tejedoras con más antigüedad aseveraron que se les va deteriorando la vista, la cintura y principalmente las manos. Todas las tejedoras, tarde o temprano, terminan con tendinitis o artrosis.

En un principio, las tejedoras eran cerca de 100 pero hoy el número disminuyó bastante. Son 17 las trabajadoras activas, dado que la mayoría se encuentra con licencia médica.

“Con 17 años de antigüedad, consideramos que no se nos tuvo en cuenta. No nos molesta trabajar, pero sentimos que no nos tuvieron en cuenta. Además de producir, hacemos mantenimiento y producción. Con nuestro trabajo, la Provincia obtiene ganancias y son muchos los que se benefician con nuestros productos. Somos la cara visible en la Fiesta del Poncho y no nos tienen consideración. La Secretaría de Turismo no nos tiene en cuenta y por eso queremos pasar a la Secretaría de Cultura o al Ministerio de Producción”, remarcaron.

Demanda

Según voces consultadas en la Fábrica de Alfombras, la demanda actual es mucha pero las tejedoras para cumplir con tantos pedidos son pocas. Tampoco cuentan con insumos suficientes. Están trabajando con lanas “viejas” porque no se compró más. Es por ello que deben producir en base al material que disponen. Ante esta situación, deben diseñar en base a los colores que disponen. La mayoría de las lanas están en la gama de los colores tierra y los ocre y, por ello, se realizan muchos motivos precolombinos y de la cultura Aguada.

También remarcaron que están esperando a que las nuevas autoridades asuman en la Dirección de Artesanías a efectos de normalizar la situación. De este modo, en otros aspectos a normalizar, podrán adquirir mayor cantidad de insumos para poder satisfacer la gran demanda existente.

Al mismo tiempo, se espera que se mejore la situación de las tejedoras y del personal del lavadero de la fábrica, donde el trabajo es más pesado aún y riesgoso porque también se trabaja con ácido.

INSUMOS

 Actualmente trabajan con lanas “viejas” porque no se compraron más y producen en base al material que disponen. Diseñan en base con los colores que tienen, en la gama de tonos tierra, ocre y, por ello, se realizan muchos motivos precolombinos y de la cultura Aguada.

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