Por temor a la pérdida de puestos de trabajo, Caló modera reclamos

Dio esa orden en la UOM y en la CGT oficialista, pese a que hay gremios que exigen una protesta

Por temor a que se acentúe la caída del empleo, Antonio Caló, jefe de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y de la CGT oficialista, plantó su postura justo cuando en algunos gremios afines comenzaban a encenderse focos rebeldes. Puertas adentro, tanto en su sindicato como ante la cúpula cegetista, el líder metalúrgico bajó la orden de neutralizar cualquier medida de fuerza y llamó a cuidar las fuentes de trabajo.

El argumento de Caló es conocido: sin empleo, no hay reclamo que valga por el impuesto a las ganancias, los fondos de las obras sociales sindicales o las asignaciones familiares.

Su posición no es compartida de manera unánime en la CGT. Hace unas semanas, el jefe de los estatales de UPCN, Andrés Rodríguez, advirtió sobre "medidas de acción directa" en caso de que no prospere el pedido ante la Casa Rosada para modificar Ganancias, una batalla que la CGT ya considera perdida.

En su momento, los gremialistas más díscolos evaluaban activar una movilización de protesta al Congreso o divulgar una solicitada en los medios para fijar su desacuerdo con el tributo, algo que ya habían hecho en otras oportunidades. Hoy el malestar continúa y la situación del empleo, lejos de mejorar, se empeoró. Pero, así y todo, los sindicatos que anidan en la CGT oficialista evitarán llevar sus quejas a la calle a la espera de un escenario de mayor previsibilidad.

"No da generar un paro general por el impuesto a las ganancias en un marco de caída del crecimiento y recesión. Apostamos a un acuerdo con los fondos buitre para que haya una oxigenación con créditos internacionales en el segundo semestre", anhela un jerárquico de la mesa chica de la CGT.

Este mensaje será transmitido en la próxima reunión de consejo directivo de la CGT, que aún no tiene una fecha prevista. El objetivo más urgente es aquietar los ánimos en sectores que están en conflicto, como los portuarios, el gremio de la alimentación, los docentes o las organizaciones que reúnen al personal de la Aduana y de la AFIP, quienes fueron excluidos de la paritaria estatal.

En algunas disputas, ya hubo una tibia intervención oficial: el Gobierno recibió ayer al Frente Nacional Docente para elaborar un convenio colectivo de trabajo para los maestros, una demanda que fue pactada en la paritaria y que lleva tres meses de retraso. Y ante la seguidilla de paros del personal de la Aduana y de la AFIP, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria.

El intento de Caló por contener a su tropa encuentra sustento en lo que sucede en la industria metalúrgica: en lo que va del año ya hubo 10.000 suspensiones y 3000 despidos, según confirmó el jefe de la UOM. Si bien se advierte una caída, la situación aún no es tan alarmante como en 2009, cuando hubo 40.000 cesantías. La situación es mucho más compleja en la industria automotriz. "La UOM no va a parar ni en pedo en medio de este clima. Los gremios estatales son los que agitan porque a ellos no los suspenden ni los despiden", dijo un referente metalúrgico.

El llamado a la mesura significaría un golpe para las centrales opositoras que encabezan Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, quienes hace unos días daban por hecho que algunos sindicatos oficialistas adherirían al paro que preparan para el mes próximo.

A la huelga convocada por el sindicalismo opositor se sumará la CTA de Pablo Micheli y los principales gremios del transporte público de pasajeros, cuyos referentes ya dieron su visto bueno desde Bulgaria, donde participan de un congreso internacional de la actividad.

SUSPENSIONES EN ACINDAR

SANTA FE.- La planta siderúrgica Acindar de Villa Constitución, controlada por Arcelor Mittal, paralizó su producción de acero por segunda vez en menos de un mes. El personal fue suspendido por diez días a partir de anteayer. La firma reconoció que "la comercialización viene con tendencia a la baja" y advirtió que podría "implementar nuevas medidas"..

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