Tensiones entre los taxistas, pese aque el Concejo aumentará la tarifa

Tensiones entre los taxistas, pese aque el Concejo aumentará la tarifa
Hubo incidentes. Un sector de los propietarios rechaza el control satelital que saldrá junto a la suba. Una entidad se movilizará el jueves y analizaba instalar una carpa frente a la casa de la intendenta.
La policía custodió desde temprano el ingreso al anexo del Concejo, donde la comisión de Servicios Públicos recibió a dirigentes tacheros. Afuera, después, se desató la interna y hasta hubo incidentes.

Con un aumento del 47 por ciento en la tarifa de taxis ya consensuado en el Concejo (30 por ciento en agosto y el resto en noviembre), el rechazo cerrado de un sector de titulares ayer apuntó al proyecto de control satelital para todas las unidades en un plazo no mayor a seis meses. Los cortocircuitos empezaron dentro de la comisión de Servicios Públicos del cuerpo, sobre todo cuando los ediles advirtieron a los tacheros que no aprobarían la suba sin el nuevo sistema de monitoreo. En la calle el malestar terminó con algunos incidentes entre los propios taxistas, que no mostraron una posición homogénea: mientras los dueños en general (especialmente los que no tienen empleados) exigen patear para adelante los controles, los choferes se dan por satisfechos con la suba. Y al menos un sector adelantó que se movilizará el jueves próximo y no descartó incluso instalar una carpa de protesta frente a la casa de la intendenta Mónica Fein.

De aquí a la sesión, a los concejales sólo les queda analizar el pedido de los taxistas para que se cobre un adicional todas las noches y no sólo durante fines de semana y feriados, como ocurre ahora. El resto está cerrado.

Ayer por la mañana, mientras en el anexo del Concejo los ediles de Servicios Públicos escuchaban reclamos y discutían con los dirigentes, una buena cantidad de taxistas esperaba en la calle el resultado de la negociación.

Puertas adentro, las voces que más sonaron fueron las de Francisco Báez y Elio Beltrame, del Sindicato de Conductores de Taxis (en rigor, una asociación de dueños sin choferes), la de Mario Cesca (Asociación de Titulares de Taxis Independientes, Atti) y la de José Iantosca (Cámara de Titulares de Licencias de Taxis, Catiltar).

Muy enojados, todos hicieron lo posible por resistir que el aumento de la tarifa salga atado al nuevo sistema de control satelital (GPS obligatorio y un centro de monitoreo) y sus correspondientes medidas de sanción, un esquema que permitirá al Ente de la Movilidad concentrar datos tan cruciales como cantidad de unidades en la calle, cumplimiento horario y recorridos.

Más allá de las diferencias partidarias, los concejales resistieron en conjunto la presión. El presidente de la comisión, el socialista Manuel Sciutto, así como Osvaldo Miatello (justicialista) y Norma López (Frente para la Victoria), les hicieron saber a los tacheros que el alza en la tarifa no se aprobaría sin el ajuste de los mecanismos de control.

"Blanqueemos la discusión: si se posterga eso se posterga todo, porque están buscando excusas para sacar del medio el GPS", les advirtió Miatello.

Los taxistas se quejaron de la brevedad del debate, de aspectos técnicos y económicos para implementar el sistema y de las sanciones contempladas ante infracciones reiteradas (las mismas, por otra parte, vigentes hoy). Nada los tranquilizó, ni siquiera que Sciutto les dijera que el plazo de seis meses para poner en marcha el monitoreo correrá a partir de noviembre.

Tras la reunión, el socialista dijo que el único tema pendiente era el adicional nocturno. La suba ya se acordó: 30 por ciento este mes y (sobre ese acumulado) 13 por ciento más desde noviembre, lo que dará un 47. "A partir de ahí, se vuelve a discutir sólo si hay GPS en todas las unidades", afirmó.

Metros más allá, Cesca se quejaba de haber quedado como "rehenes" y advertía que no aceptarían el aumento. Sí se mostró "conforme" el titular del Sindicato de Peones (SPT), Horacio Boix. "El 47 por ciento nos cierra hasta fin de año", dijo, y destacó que si se aprueba la tarifa nocturna ,"será un estímulo para sumar gente a trabajar en ese horario".

Pero apenas los dirigentes salieron a la calle el clima se caldeó y unos sectores cargaron contra otros (autoconvocados contra los radiotaxis) a insultos y hasta a trompadas.

También se fueron enojados los referenciados con Báez, que hicieron una asamblea. Allí llovieron improperios. Convencidos de estar "perseguidos", prometieron "una lucha muy dura".

Si bien Báez aseguró no rechazar el monitoreo "si lo hace el Estado municipal y no una empresa privada", adelantó que el jueves se harán escuchar. A las 9, concentrarán en Oroño y Rivadavia y verán si marchan al Concejo. También prometió luchar contra la "dictadura municipal" y barajaron un plan inédito: montar una carpa de protesta frente a la casa de Fein.

Severidad

El titular de Servicios Públicos municipal, Pablo Seghezzo, explicó ayer que con la nueva metodología del estudio de costos para los taxis se exigirá cumplir una jornada laboral “de ocho horas mínima y solamente 81 días improductivos al año”. Adelantó que “el resto (del tiempo) hay que trabajar y el que no trabaja es porque no quiere brindar un servicio público”. Luego advirtió que, si eso no ocurre, “primero habrá sanciones menores y después se llegará a la caución definitiva de la chapa”. Reglas “claras” que se podrán controlar “a través de los sistemas informáticos”, para lo que el GPS obligatorio en todas las unidades será “fundamental”. Y “a quien no quiera cumplir con el servicio público se le retirará la chapa y se la dará a quien sí quiera hacerlo”, sentenció.

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