Una tetrarquía para la CGT oficialista

Una tetrarquía para la CGT oficialista
Entra un hombre de Barrionuevo y se suma a Caló, Daer y Andrés Rodríguez. Esperan anuncio por obras sociales
Una conducción a cargo de cuatro dirigentes es el modelo que impulsarán los sindicatos afines al Gobierno para la formación de una nueva CGT desde el 3 de octubre. La tetrarquía -o cuarteto, aunque con menos épica- surgió por el ingreso del gastronómico Luis Barrionuevo en el futuro esquema, que deberá hacer equilibrio entre grupos internos heterogéneos. El sector, en tanto, prevé esta semana recibir novedades del Gobierno respecto de los fondos de las obras sociales.

La posibilidad de una jefatura colegiada pasó a ser la principal alternativa de los opositores a Hugo Moyano una vez que la candidatura del metalúrgico Antonio Caló quedó sembrada de dudas. Y se asentó con la decisión de Barrionuevo de insertarse en el núcleo oficialista a pesar de ser uno de los mayores detractores de Cristina de Kirchner.

Las negociaciones cobraron velocidad a fines de la semana pasada. De acuerdo con lo conversado, el próximo esquema fue planificado con Caló, Héctor Daer (Sanidad), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y Carlos Acuña (personal de estaciones de servicio) como secretarios generales para una transición de por lo menos un año, culminado el cual debería quedar uno de ellos al frente.

La lógica de la tetrarquía es la siguiente: Caló, en representación de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que lidera el taxista Omar Viviani y que reúne a exaliados de Moyano. Daer, como portavoz de los «gordos», sector que integran su jefe en Sanidad, Carlos West Ocampo, Armando Cavalieri (Comercio) y Oscar Lescano (Luz y Fuerza). En el caso de Andrés Rodríguez, fue nominado como parte de los «independientes», donde militan José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA). Mientras que Acuña es hombre de Barrionuevo y de la CGT Azul y Blanca (que en este escenario quedaría disuelta) que preside el gastronómico.

La iniciativa también responde a tensiones internas: cuando mermaron las chances del metalúrgico, Viviani buscó acercarse a Barrionuevo, que hasta entonces se había mantenido prescindente en la disputa y hasta había sugerido que no se integraría a la nueva central en formación. Es que el taxista fue el principal impulsor de Caló y supuso que su eventual caída lo privaría de reservarse buena parte del manejo de la futura CGT.

Para evitar una sangría (la propia UOM había sugerido que sin un hombre de sus filas al frente no participaría del armado), los «gordos» y los «independientes» se reunieron el jueves pasado a última hora para pergeñar una conducción colegiada, que al menos en el sindicalismo local registra apenas un antecedente de cuarteto: la reunificación de las CGT del cervecero Saúl Ubaldini y la Azopardo, en 1984, del plástico Triaca, con ambos al frente junto a Osvaldo Borda (caucho) y Ramón Baldassini (correos). La experiencia duró un año y a continuación Ubaldini quedó como único secretario general.

Mientras debaten sobre este esquema, los sindicatos oficialistas tienen la mirada puesta en la convocatoria prometida para esta semana a la Casa de Gobierno para anoticiarse de novedades para las obras sociales, con la superintendenta de Salud, Liliana Korenfeld, y la posible participación de la propia Cristina de Kirchner.

De acuerdo con las últimas conversaciones con Korenfeld, esperan de mínima un nuevo sistema de reembolso de las prestaciones médicas más costosas, en particular las que son crónicas, como las de diálisis, sida y las de discapacidad. También aguardan un pago inmediato de entre 300 y 400 millones de pesos correspondientes a parte de las prestaciones brindadas por las obras sociales en lo que va del año y no devueltas por la Superintendencia (antes lo hacía la Administración de Programas Especiales, absorbida por el área de Korenfeld semanas atrás) y la presentación de un mecanismo más ágil para la liquidación de una deuda mayor, estimada entre 2.300 y 2.600 millones de pesos, por 2011 y este año.

Los más optimistas dijeron que el Gobierno también prometió reducir del 15 al 10% la retención que practica la AFIP sobre los aportes de las obras sociales para el Fondo Solidario de Redistribución, mediante el cual se pagan los reembolsos y que en la actualidad acumula más de $ 15 mil millones.

A continuación, en el sector oficialista de la CGT dan por hecho que se anunciará el demorado aumento en las asignaciones familiares como señal favorable del Ejecutivo a la formación de la nueva central obrera.

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