Los tiempos de la pelea salarial

Con la venia de la Casa Rosada, la UOM logró a fines de marzo una suba salarial del 29,83% en dos etapas. Pero pongámosle que a los metalúrgicos les tocase negociar ahora su paritaria, ¿lograrían hoy un aumento más alto o uno peor?
Si se agarrasen de la alta inflación de este período -15,54% en los primeros cuatro meses del año, según la CGT opositora-, seguramente intentarían cerrar por algunos puntos más.

El problema es que en este mismo período la caída de la actividad económica se hizo fuerte. Es más: apenas 38 días después de la firma de la paritaria metalúrgica, la automotriz PSA Peugeot Citröen suspendió por tiempo indefinido a sus 1.000 operarios del turno tarde. Todos son afiliados a la UOM. Los licenciamientos se mantendrían hasta fines de junio, pero si para esa altura la empresa no recupera su nivel de ventas podría haber despidos. Además empezó a haber despidos, aunque en cuentagotas para que no se noten, en autopartistas, donde el gremio de Antonio Caló también manda.

Con este escenario, ¿la UOM intentaría hoy tirar de la cuerda para conseguir un incremento superior al 30%? Lo que seguro ocurriría es que el gremio se toparía con un sector empresario más duro a la hora de negociar. Si la actividad sigue en caída, a algunos gremios que aún deben negociar sus paritarias les costará recuperar el poder de compra de sus salarios. Quizá se resignen y firmen a la baja con tal de que sus afiliados preserven los empleos. Como jefe de la CGT oficialista, Antonio Caló siempre repite que la prioridad del sindicalismo debe ser defender los puestos de trabajo.

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