Todo un pueblo despide a los maestros de la tragedia de Santiago

Todo un pueblo despide a los maestros de la tragedia de Santiago

La localidad de Loreto está conmocionada por el accidente en el que murieron 11 de sus vecinos, 9 de ellos docentes. El obispo de Santiago preside la misa en la plaza, a la que asistió toda la comunidad. 

La plaza de Loreto parecía esta mañana preparada para un desfile o un festejo cívico, con las calles cortadas a dos cuadras a la redonda. Pero todo lo que se respiraba hoy en esta pequeña localidad de 15.000 personas era dolor por la tragedia.

Ayer, 11 de sus vecinos --9 de ellos, maestros-- murieron en un violento choque frontal entre la combi que los trasladaba y un camión en la ruta 9.

La tragedia conmocionó a este pueblo ubicado a 55 kilómetros de la ciudad de Santiago del Estero. Entre anoche y esta mañana, la gente pasó de un velorio al otro. En la única casa velatoria, ubicada también cerca de la plaza, sólo fueron velados tres de los fallecidos: Estela Ibañez, que había sido electa concejal el último domingo; el secretario parlamentario del Concejo Deliberante, Pedro Corvalán; y Ariel Silva, que trabajaba en la Agencia de Desarrollo. El resto fueron despedidos en sus casas, varias muy humildes.

Desde las 10.30, las campanadas de la iglesia convocaron a la despedida en la plaza principal, en la que literalmente está todo el pueblo. Y también llegó gente de localidades vecinas y de Santiago capital. La ceremonia religiosa empezó a las 11 y la encabezó el obispo de Santiago, monseñor Vicente Bokalic. En la entrada de la iglesia, todos los maestros formados con sus guardapolvos recibieron los féretros para despedir a sus colegas y amigos.

Es que todos los maestros fallecidos en el choque eran referentes en la comunidad, porque todos participaban activamente en clubes, el cuartel de Bomberos o en otras instituciones cumpliendo tareas más allá de la estrictamente docente. Por eso, los vecinos fueron a despedir a la maestra o el maestro que les enseñaba a hacer cuentas a sus hijos, pero también al músico, al que trabajaba en un laboratorio, a la comerciante, a la joven que quería ser enfermera como su mamá.

Comentá la nota