Todos pierden o una victoria a lo Pirro

Todos pierden o una victoria a lo Pirro
Aquellos de los tres sectores en que quedó dividida la CGT: los de Moyano, los de Barrionuevo y los de Los Gordos que digan o afirmen que triunfaron, solo han conseguido un triunfo a “lo Pirro”, es decir, que ganando se sale perdiendo.
Pirro fue un general griego que luego de una batalla tremenda triunfa y mirando el campo de batalla sembrado de soldados suyos muertos dijo: Otra victoria como esta y me tengo que volver solo a Grecia.

La re-relección de Moyano no cambió nada pues la representación ante la OIT la va a seguir llevando Gerardo Martínez de la UOCRA, pues el es secretario de relaciones internacionales de la CGT. Y Moyano es inteligente y conocedor de los sindicalistas y no va querer reemplazarlo por el eterno cartero Ramón Baldassini.

Queda entonces una sola cuestión a resolver ¿quién está en condiciones de llamar a un paro a una huelga general?. La CGT de Barrionuevo?. No, porque carece de entidad. Los gremios que la conforman no son todos los que dicen ser (56 organizaciones) y carecen de un programa político sindical coherente. Todo gira alrededor del capricho, las ocurrencias y la voluntad del gastronómico.

La CGT de los Gordos?. No. Porque están enfeudados con el gobierno de Cristina y su postrer alianza con ella es sólo por intereses económicos. Nadie que conozca, medianamente, el mundo sindical y sus actores puede pensar que exista algún punto de contacto entre Lescano (Luz) y Ghilini (docentes privados).

La única que queda en pie es la CGT de Moyano, que en el hipotético caso de un llamado a huelga general tendrá que acomodar bien las cargas entre camioneros, municipales y peones rurales para conmover a la sociedad.

Pero Moyano acaba de renunciar a la lucha política afirmando: yo no soy opositor a Cristina, sólo reclamo por los trabajadores. Mi tarea y función es simplemente reivindicativa. Esto es, económica no política.

En estos términos, y si este análisis fuera correcto, el gobierno no tiene ni de qué ni porqué preocuparse. El movimiento obrero organizado a través de estas tres CGT no lo va, en la realidad de los hechos, incomodar realmente nunca.

Esto muestra, por otro lado, las limitaciones de pretender hacer política sin ningún referente político. Sin ningún punto de acumulación de acciones y significaciones. Y esto, hay que reconocerlo, ha sido “el mérito del kirchnerismo” que ha podido licuar la disconformidad social de miles de reclamos que se agotan en sí mismos porque no generan ningún poder alternativo.

Así hoy se reclama por la inseguridad, la venta de órganos, la venta de niños, la prostitución, el juego desmedido, la trata de persona, la desocupación, los 10,8 millones de pobres y los 2,1 millones de indigentes (datos de la UCA), el trabajo en negro, la usura de los Bancos, la concentración de la riqueza en pocas manos, la inmoralidad pública donde los gays son los censores de la sociedad, etc. etc., pero si eso no se acumula en un centro de poder, se diluye en el flujo diario de la noticias mediáticas.

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