Más de 250 trabajadores del pescado quedaron en la calle en dos meses

Lo denunció el gremio de los fileteros. La secretaria general, Cristina Ledesma, dijo que la situación de algunas familias del puerto es "desesperante".

Hasta hace unos años, la bandera del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) era la lucha contra la precarización laboral y el empleo en negro, que alcanza al 60% de sus trabajadores. Pero el presente se tornó tan dramático que el objetivo cambió: ahora la intención es defender con uñas y dientes cada puesto de trabajo.

Es que, según la secretaria general del SOIP, Cristina Ledesma, en los últimos dos meses se perdieron más de 250 puestos de trabajo. “Tres personas se fugaron”, aseguró. No aludía a presos de Batán, sino a los dueños de las plantas que bajaron la persiana. “No dieron la cara ni para firmar un acuerdo económico. Desaparecieron de un día para el otro y dejaron a sus trabajadores en la calle”, se quejó.

Ledesma dijo que es “desesperante” la situación de las familias relacionadas con la actividad. Y si bien el gremio ya informó el panorama al Ministerio de Trabajo y a la Subsecretaría de Pesca de la Nación, todavía no llegó ningún paliativo.

“Desde que asumí en 2010 vengo diciendo todos los años lo mismo. Parezco la loca del puerto, pero cada vez es peor. Ahora, a la falta de pescado para procesar se le suma el aumento de los costos y la inflación”, indicó. “Lo poco que ganamos ya no nos alcanza ni para subsistir”.

El garantizado mensual de un trabajador del pescado es el salario mínimo vital y móvil: $6.060, a los que hay que aplicarle los descuentos. “De bolsillo quedan $4.900 y monedas”, explicó Ledesma. “De ahí en adelante, de forma escalonada. El que tiene la suerte de que le traigan más pescado para procesar y puede trabajar más días en la quincena es el que se va a llevar más al mes”, agregó.

El gran problema, como lo definió Ledesma, es que no hay pescado para procesar todos los días. “Hoy tratamos de cuidar la fuente de trabajo como sea. Antes era otra situación: luchábamos por la registración. Lamentablemente hoy no podemos continuar con nuestra lucha, con la bandera que nosotros levantamos. No lo podemos hacer porque tenemos que cuidar hasta al compañero que está trabajando en la ‘covacha’. Si no hay trabajo acá en la industria pesquera, ¿dónde va a ir a parar esa gente?”, se preguntó la dirigente gremial.

En este contexto, hasta las medidas de fuerza son difíciles de concretar. Pese a que desde hace tres meses hay dos plantas tomadas (y anteayer se sumó una más), Ledesma reconoció que “hoy el trabajador no quiere hacer absolutamente nada, quiere cuidar lo poco que tiene, el día o dos que de trabajo que puede tener en la semana”.

Gestiones y paritarias

El SOIP envió una nota a la gobernación bonaerense por la que solicitó una audiencia con María Eugenia Vidal. Además, a fines de marzo, Ledesma mantuvo una reunión con el intendente Carlos Arroyo, que se mostró preocupado por los trabajadores del sector y manifestó su intención de impulsar un puerto productivo. “Pero lamentablemente hoy estamos cada vez más complicados, con plantas que cierran, y todavía no vemos ningún tipo de solución”, lamentó Ledesma.

En el Consejo Municipal Pesquero, que se reunió por primera y única vez el 28 de marzo, tampoco deposita demasiadas expectativas. “Estamos cansados de reuniones. Yo no quiero más reuniones. Vengo haciendo 400 kilómetros de ida y vuelta a Buenos Aires y todavía no hemos logrado nada”, se indignó la secretaria general del SOIP.

Las paritarias del sector todavía no se definieron. Con la Cámara de la Industria Pesquera Argentina (Caipa), que representa al sector del fresco, la conversaciones comenzaron ayer. A fines de febrero, el gremio ya había acordado un adelanto no remunerativo de $ 2.700 para marzo y abril.

Por otro lado, con la Cámara de Industriales del Pescado, que agrupa a las conserveras, la negociación está trabada: el sindicato reclama un 35% de aumento y las empresas ofrecen 30%.

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