Transportistas se distancian de Moyano y postergan definición sobre un nuevo paro

Los gremios de la CATT reclaman que una nueva medida de fuerza sea consensuada por las tres CGT. Crece el malestar sindical por el silencio oficial ante reclamo por Ganancias

Pese al contundente paro que concretaron la semana pasada y las advertencias públicas de nuevas medidas de fuerza si el Gobierno no da respuestas al reclamo por la rebaja de Ganancias, los gremios del transporte resolvieron patear para adelante la decisión de sumarse a la nueva huelga que impulsan las centrales opositoras lideradas por Hugo Moyano y Luis Barrionuevo contra el polémico impuesto. Por eso, el eje de las deliberaciones del plenario que la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) realizará el martes próximo se concentrará en el objetivo de fortalecer al sector y consolidarlo como un actor clave en el proceso de reunificación de la CGT. "No hay decisión de avanzar con un nuevo paro ahora. Vamos a esperar porque cualquier medida debe ser consensuada con otros sectores", indicó un referente de la CATT.

En parte, esa actitud supone un intento de reforzar una posición de autonomía frente a la ofensiva lanzada por Moyano y Barrionuevo, que promueven un nuevo paro por 36 horas para antes de fin de mes y podrían formalizar la medida el miércoles 15, un día después del plenario de la CATT. Pero, además, los transportistas interpretan que cualquier decisión apresurada sobre una nueva huelga complicaría sus aspiraciones de retomar el diálogo con la CGT oficial en pos de avanzar en la senda de la unidad sindical.

En esa línea, ayer hubo novedades. El jefe de la central afín a la Casa Rosada, Antonio Caló, conversó telefónicamente con el titular de La Fraternidad, Omar Maturano, impulsor desde la CATT de un acercamiento entre el metalúrgico y Moyano. Según fuentes cercanas al líder de la UOM, Caló le expresó a Maturano su disposición al diálogo con los gremios del transporte para unificar estrategias respecto a las principales demandas sindicales, pero rechazó en forma terminante sentarse en una misma mesa con el camionero. "No están dadas las condiciones para la unidad, todavía falta mucho", fue el mensaje que buscó transmitir Caló. De acuerdo con los voceros, el metalúrgico también negó cualquier posibilidad de que los sindicatos enrolados en la CGT que lidera vayan a plegarse a un paro general contra el Gobierno por la reducción de Ganancias.

Justamente la adhesión de la central oficial fue el requisito que públicamente el titular de la UTA y referente clave de los gremios del transporte, Roberto Fernández, blandió como condición para profundizar el plan de lucha con una nueva huelga. El jefe de los colectiveros, que alertó al Ejecutivo que irá por un reclamo salarial del 40% ante la falta de modificaciones en el tributo, insistió ayer en esa tesis: "Primero vamos a ver si podemos unir al movimiento obrero; ya trabajando unidos, el Gobierno va a tener que tomar otras medidas porque se aproximará el paro", enfatizó.

Fernández consideró que se debe elevar "por lo menos a $ 30.000" el piso a partir del cual los trabajadores están alcanzados por el tributo, es decir el doble del actual mínimo de $ 15.000, y señaló que espera que "el Gobierno de una solución a esto y que esta semana llame a cualquier compañero de la CGT y empiecen a encaminar" la situación. La falta de respuestas oficiales al reclamo por Ganancias ya complica las primeras discusiones salariales, al punto que hasta los propios gremios afines al kirchnerismo se resisten a aceptar un tope de 30% para los aumentos si no hay garantías de cambios en el impuesto.

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