Tras el paro, se agrieta el frente sindical opositor

Otro resbalón retórico de Luis Barrionuevopone en jaque el futuro de la frágil alianza de gremios opositores. La estructura tambalea a un día de haber activado quizás el más contundente paro nacional de la serie de cinco que se le hizo a Cristina Kirchner desde que está en el poder.

La verborrea de Barrionuevo esta vez cruzó los límites de tolerancia de sus aliados circunstanciales, cada vez más incómodos a la hora de escenificar cierta armonía. La comparación que trazó el gastronómico entre la dictadura militar y el gobierno democrático de Cristina Kirchner fue motivo de rechazo y cortocircuitos en el sindicalismo opositor.

"En la época de los militares hacíamos paros, huelgas, lucha. Se conversaba, se negociaba. Pero con este gobierno no tuvimos ninguna posibilidad de ningún tipo de diálogo", fue la frase que lanzó el jefe de la CGT Azul y Blanca y que provocó un tembladeral.

Hugo Moyano, a través su hijo Facundo, tomó distancia de los dichos de Barrionuevo. Vía Twitter, el hijo del camionero fue duro: "Quiero expresar un enérgico repudio a los dichos de Luis Barrionuevo. Si hubo un sujeto social víctima de la dictadura cívico-militar fueron los trabajadores argentinos. Este tipo de dirigentes y sus expresiones no hacen más que dañar la imagen del sindicalismo argentino y perjudicar a los trabajadores".

Desde que Pablo Micheli se alió con las vertientes opositoras de la CGT, en su central, la CTA Autónoma, se multiplicaron las críticas hacia él. Si bien Micheli se distanció siempre de Barrionuevo, la frase de anteayer sería un punto de inflexión en la relación. La CTA continuará con sus reclamos callejeros, pero su jefe ya no estaría dispuesto a escenificar la alianza subido a un mismo escenario.

A los coletazos que generó la expresión de Barrionuevo se suman las posturas disímiles sobre la hoja de ruta del plan de protestas posparo. Una señal de que el futuro es incierto y que, por ahora, no prima una estrategia común es la decisión que adoptó la Confederación Argentina de Trabajadores de Transporte (CATT), que activaría a partir del mes próximo medidas sectoriales y escalonadas al margen de las decisiones que tomen los popes de las otras centrales. Así lo dijo el ferroviario Omar Maturano, uno de los integrantes del triunvirato que lidera la alianza de transportistas.

Moyano no está dispuesto a otro paro nacional antes de las elecciones primarias del 9 de agosto. Y jamás iría a otra huelga de estas características sin sus aliados de la CATT. Reconoce que el transporte es el músculo más vigoroso para garantizar el alto acatamiento.

Desde hoy, y tal vez durante varias semanas, Moyano canalizará sus energías en conseguir un aumento salarial de 30 por ciento o más para su tropa de camioneros. Su desafío será perforar el tope salarial que impuso el Gobierno en las paritarias y aprovechar esa carta para negociar a futuro la eventual unidad de la CGT.

También con su paritaria en curso, Barrionuevo apuesta a obtener una suba de 32% para sus gastronómicos. E impulsa, como otras veces, un nuevo paro, aunque de 36 horas y con movilización a la Plaza de Mayo. El poder de fuego de su central es limitado y necesitaría sí o sí de otros aliados para que su plan prospere. Por ahora, mientras baja la polémica por su referencia a la dictadura, negocia para convertirse en candidato a senador nacional por el Frente Cívico de Catamarca.

PARITARIAS: CITAN A CAMIONEROS

El Ministerio de Trabajo convocó para hoy al gremio de Hugo Moyano y a la cúpula de la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas para negociar el aumento salarial anual. Moyano, en Deportivo Español, fijó como piso un 30 %

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