Con los tres sectores, se activa el cambio de mando en la CGT

Con los tres sectores, se activa el cambio de mando en la CGT

Oficializan el proceso de unidad y se abre la sucesión de Moyano, Caló y Barrionuevo; Daer y Schmid, candidatos

Con el proceso de reunificación de la CGT oficializado ayer a través de una solicitada a la que adhirieron las tres vertientes, se abrió ahora un debate interno por la sucesión de Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo.

Con los pasos burocráticos definidos, la central unificada nacería el 22 de agosto próximo, para cuando se prevé un Congreso Nacional Ordinario que elegirá a los 35 miembros del flamante consejo directivo. Antes, el 3 de junio, se realizará el Comité Central Confederal, en Azopardo. Esta instancia también será clave: es la fecha límite para incorporar a los gremios que no figuran en el padrón de 2008, el último antecedente de unidad antes de la división en tres sectores.

Moyano, Caló y Barrionuevo sellaron su compromiso de avanzar en un acuerdo en una solicitada que se publicó ayer en el diario Crónica y que se titula "Camino a la unidad". Lo más novedoso del mensaje es el regreso de Barrionuevo y el puñado de gremios que lo acompaña en la CGT Azul y Blanca. El aval del gastronómico estaba en duda porque se había bajado de la movilización sindical del 29 de abril al conocer que a la protesta se habían sumado kirchneristas, el PJ y sectores vinculados a la izquierda.

"Con una conducción unificada, renovada y mostrando a todos que los dirigentes asumimos nuestra responsabilidad de terminar con lo que nos separaba", dice un fragmento de la solicitada, casi a modo de escenificar la tregua sindical.

La CGT unificada no estará liderada por Moyano, Caló ni Barrionuevo. Sin los tres referentes en carrera, la baraja de candidatos no está aún del todo configurada. De cada sector se vislumbran algunos nombres. Y una posibilidad, aunque mínima, es conformar un triunvirato en la cúpula, con un dirigente por cada bastión.

Si bien hoy hay muchos nombres en circulación, hay dos que pican en punta para convertirse en el próximo secretario general: Héctor Daer (Sanidad) y Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento). El primero representa a "los Gordos" (los grandes gremios) y el segundo es un hombre de Moyano que el viernes próximo renovará su liderazgo al frente de la alianza de sindicatos del transporte.

Daer es diputado nacional del Frente Renovador y es el líder del gremio de la Sanidad de Buenos Aires desde hace 16 años. Su hermano Rodolfo,referente histórico de Alimentación, encabezó la CGT desde 1996 a 2002. Pero más allá de los antecedentes, hubo dos hechos recientes que reposicionan a Daer: se rebeló a Sergio Massa, su jefe político, y votó a favor de la ley antidespidos sin modificaciones. Mostró autonomía, además de haber trabajado codo a codo con otros legisladores de extracción sindical, como Oscar Romero y Omar Plaini, para presionar al Gobierno por las bajas laborales.

El otro hecho que le subió las acciones a Daer fue su estratégica intervención legislativa para que las obras sociales sindicales quedaran exentas de los alcances del proyecto oficialista de Acceso a la Información Pública. Sugirió una modificación semántica en la iniciativa que blinda aún más la caja sindical de la salud. "No es un aporte público, es un aporte gremial", argumentó sobre el dinero que manejan las prestadoras.

En el moyanismo, impulsan al portuario Schmid, líder de Dragado y Balizamiento desde 1997. A Schmid le atribuyen como logro reciente la reconstrucción de la poderosa alianza de gremios del transporte, un paso clave que aceleró las negociaciones por la CGT. Los transportistas le darán el viernes el espaldarazo público para que sea el próximo jefe de la central obrera.

Sin embargo, Schmid es víctima de una interna del moyanismo. Como en una dinastía, hay sectores que consideran que la sucesión de Hugo debería recaer sí o sí en su hijo Pablo, número dos de los camioneros. Pablo, que detesta la política, es más combativo y menos cerebral que su padre. Su perfil no es del todo aceptado entre sus pares cegetistas. También se echaron a rodar otros nombres, pero tal vez con otra intención: estar entre los 35 miembros del consejo directivo.

Más relegado que Daer y Schmid, figura otro nombre que cosecha consenso: el bancario Sergio Palazzo. En el ajedrez sindical, al mendocino Palazzo le juega en contra su origen: es radical y está inmerso en un contexto poblado por mayoría de peronistas.

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