Triaca busca asegurarse la comisión de Trabajo para que no le desvirtúen la reforma laboral

Triaca busca asegurarse la comisión de Trabajo para que no le desvirtúen la reforma laboral

Quiere un PRO en Diputados, para no darle la agenda a los gremios. La nuevas autoridades.

Jorge Triaca tomó el teléfono esta semana para negociar, sin intermediarios, el próximo presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo en Diputados, donde en diciembre Cambiemos deberá sancionar la reforma laboral que ingresó al Senado en la madrugada del sábado.

Busca un macrista puro pero falló en su primer intento: Daniel Lipovetzky prefirió permanecer al frente de la Comisión de Legislación General, una de las más relevantes por ser fiscalizadora de leyes complejas.

 

El ministro le exigió poner manos a la obra a Nicolás Massot, aún jefe del bloque PRO (se presentó así en un asado que lideró esta semana) y uno de sus candidatos sería el santafesino Lucas Incicco, artífice de la renuncia de la procuradora Alejandra Gils Carbó por su rol en la bicameral de seguimiento del Ministerio Público. 

 

Hace dos años, con su bloque en minoría, Emilio Monzó logró un generoso acuerdo con el Frente Renovador y se quedó con las presidencias de comisiones "de gestión", como Legislación General, Presupuesto, Asuntos Constitucionales y Relaciones Exteriores.

La comisión de Legislación del Trabajo de Diputados la preside el petrolero Alberto Roberti, escoltado por el metalúrgico Abel Furlán y el moyanista Jorge Taboada. Le trabaron todos los proyectos a Triaca. 

 

Fortalecido por la elección de octubre podrá sostenerlas y buscará controlar además Energía (estaba presidida por Julio De Vido), Previsión y Seguridad Social (querría seguir la massista Mirta Tundis) y Legislación del Trabajo, que preside el petrolero Alberto Roberti (Bloque Justialista) y funcionó como una especie de dique sindical en el Congreso.

 

Su vicepresidente es Abel Furlán, del FpV y la UOM y el Frente para la Victoria, y el secretario el chubutense Jorge Taboada, cercano a Hugo Moyano.

 

A diferencia de Héctor Daer, que abandona el Congreso, Roberti, Furlán y Taboada tienen mandato hasta 2019 al igual que Facundo Moyano y Triaca no quiere lidiar con ellos para imponer su tan esperada reforma laboral.

 

De hecho, si bien el triunvirato de la CGT negoció la letra final del proyecto aún resta la reacción del Consejo Directivo, donde Pablo Moyano ya anticipó que les hará pagar el costo del "acuerdismo". Lo respaldó Cristina Kirchner. 

 

En su primer año de gestión, Triaca vio como proyectos como el de primer empleo o el régimen de pasantías quedaban congelados en la Comisión de Trabajo, motivo de furia de Mauricio Macri. 

Este año, además, Roberti no la convocó casi nunca y mostró el poder de fuego de un presidente: si se dispone, cajonea un proyecto y no se trata. Monzó puede evitarlo enviándolo a comisiones afines, pero la maniobra tiene sus límites en el sentido común.

Un caso: además de dirigir los proyectos más importantes para el Gobierno, el macrista Luciano Laspina, al frente de la Comisión de Presupuesto, congeló iniciativas hostiles para la Casa Rosada, como los controles a la emisión de deuda externa.

Laspina, Massot y Roberti. 

 

En el Senado, Triaca confió en el pampeano Daniel Lovera, al frente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social y leal al gobernador Carlos Verna. No tuvo problemas en acelerar el tratamiento para sancionarla el 29 y evitar que Cristina Kirchner irrumpa en algún debate.

 

De todos modos, Federico Pinedo ya puntea nombres para apoderarse de presidencias hoy en manos del peronismo, como Presupuesto (iría Esteban Bullrich), Justicia y Asuntos Penales (piensan en un radical, con la misión de activar la reforma del Ministerio Público) y Legislación General.

 

La pelea por autoridades

 

Los nuevos diputados juran el 6 de diciembre y en esos días deberán definir las nuevas autoridades. Monzó seguiría como presidente y presiona por la vice primera, hoy en manos del peronista José Luis Gioja.

Cambiemos no tendrá una mayoría propia para imponerse pero sí con una sólida primera minoría y el dilema, en tal caso, será qué diputado se subirá al podio de las autoridades, porque la radical mendocina Patricia Giménez, vice segunda, dejará la Cámara el 10 de diciembre. 

 

A Marcos Peña le gustan los radicales Luis Petri y José Cano, pero la interna de boina blanca se definirá a fin de mes e incluye autoridades del partido, de los bloques y hasta del Consejo de la Magistratura. 

Mario Negri resigna todo por seguir al frente del bloque radical y del interbloque Cambiemos y está dispuesto a juntar firmas para hacerse valer. Aunque el último de los cargos debería quedar a un PRO por tener más diputados que la UCR, el cordobés apuesta a una aliada clave:  Elisa Carrió, que con su decena de subordinados podrá torcer la balanza a su favor del  si se lo propone. Se sabe que Macri la escucha.   

Mario Negri quiere seguir al frente del interbloque, está dispuesto a juntar firmas, pero tal vez no haga falta si lo ayuda Elisa Carrió. Los radicales Luis Petri y José Cano, promovidos por Peña. 

Otro conflicto en Cambiemos es a quién darle la vice segunda si el FpV continúa siendo la  minoría que le sigue en número. Dejaría de serlo si los gobernadores rescatan 15 o 20 socios del kirchnerismo para su promocionado bloque y no les está resultando fácil. No tiene mucho para ofrecer. 

Aún están a tiempo, sobre todo si Axel Kicillof es el presidente de una bancada Unidad Ciudadana. Será más difícil si o es Agustín Rossi, reclamado por muchos de sus ex dirigidos. 

 

Entre los funcionarios de Diputados hay un cambio casi confirmado: el ex randazzista Marcio Barbosa Moreira dejaría la prosecretaría administrativa para convertirse en secretario general de la Cámara, cargo que deja vacante el platense Guillermo Bardón, electo diputado de la provincia de Buenos Aires.

 

En la Cámara consideran intocable a la secretaria administrativa Florencia Romano, pero temen una arremetida de último momento de Marcos Peña, con ganas de dejar sus marcas en el Congreso.

 

Hace meses que baila a los empleados con rigurosos programas de capacitación, donde  llegaron a pedir la clave fiscal del personal para inscribirse. Muchos se negaron a darla a conocer. 

Las comisiones no deben elegirse el día de la sesión preparatoria. Alcanza con un acuerdo político para imponer las condiciones ese día y luego definir los nombres cuando sea necesario. 

 

En el Senado, que tiene su preparatoria en febrero, Peña se adjudica el posible nombramiento de Humberto Schiavoni como jefe del bloque PRO, en reemplazo la cordobesa Laura Rodríguez Machado.

 

Al jefe de Gabinete también le gusta la figura de Luis Naidenoff como jefe de la UCR y del interbloque, pero choca con Gerardo Morales, dispuesto a imponer a la tucumana Silvia Elías de Pérez.

 

Su mal trago con Ángel Rozas, que renunció a la presidencia del interbloque en plena campaña electoral, le quitó al jujeño autoridad para tomar decisiones. Pero en la interna radical todo es posible. 

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