Triaca se reunió con la CGT y ya avanzan en una agenda común

Triaca se reunió con la CGT y ya avanzan en una agenda común

Se retomó el diálogo entre el Gobierno y los gremios tras la amenaza de paro; la reforma laboral, en debate

El plan de lucha que lanzó la CGT hace dos semanas desde la Plaza de Mayo quedó prácticamente desactivado. Es decir que el 25 de este mes es casi un hecho que no prosperará el paro general que impulsan los aliados de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo. Ésa es la garantía que le dio ayer el triunvirato de mando de la central obrera al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, durante un encuentro informal en la sede de UPCN.

El apretón de manos entre Triaca y los sindicalistas sirvió para hacer las paces después de dos semanas en las que hubo acusaciones cruzadas por la protesta que la CGT montó el 22 de agosto pasado en las narices de la Casa Rosada.

Desde ambas orillas, relativizaron las peleas, rescataron la reinstauración de un canal de diálogo y acordaron avanzar en una agenda común, en la que figuran la reforma laboral y la modificación de los convenios colectivos por sector como ejes centrales de una discusión que guiará el curso de los próximos meses.

"No es oportuno [el paro] porque tenemos voluntad de diálogo. Volvimos al diálogo", dijo Triaca al retirarse del gremio estatal. Sin ánimo de ventilar más detalles, el ministro dijo que intercambiaron diagnósticos sobre la situación económica, la generación de empleo y las negociaciones salariales. Evitó dar precisiones sobre la eventual reforma laboral, que haría foco en la baja de las contribuciones patronales y en beneficios impositivos para aquellos empleadores que regularicen su planta de trabajadores, según supo LA NACION de fuentes oficiales.

"Lo que hicimos fue reencauzar el diálogo. Quizá la estrategia nuestra no tenga tanto que ver con realizar una medida de fuerza", dijo Héctor Daer, uno de los integrantes del triunvirato de mando y referente de "los Gordos", el ala más moderada de la CGT. Con este mensaje, da por hecho que su sector, que incluye a los grandes gremios de servicios, no respaldará el endurecimiento que propone el moyanismo.

Ni siquiera el hombre de Moyano en el triunvirato estaría ahora del todo convencido de empujar otra huelga. Se trata de Juan Carlos Schmid, uno de los que propusieron elevar el perfil combativo. "La última palabra la tendrá el confederal, el 25 de septiembre", dijo ayer Schmid, sin dar aún por caído el plan de lucha. El plenario sindical se llevaría a cabo en el teatro Empire de La Fraternidad, ya que el salón Felipe Vallese, en Azopardo 802, se encontrará en refacciones para una exposición de obras de arte vinculadas a la cultura del trabajo.

Además de Daer y Schmid, participaron del encuentro con el ministro el otro triunviro, el barrionuevista Carlos Acuña, y los integrantes del sector autodenominado "independientes", que integran los estatales Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri, y el jefe de la Uocra, Gerardo Martínez.

"Hubo buena predisposición y la reunión sirvió para conciliar y reconstruir la relación, más allá de la conflictividad. Fue de tono amigable. El ministro nos garantizó que todos los temas laborales los debatirá con la CGT", rescató Martínez ante LA NACION.

El triunvirato de mando de la CGT convocará al consejo directivo entre el 19 y el 21 de este mes para organizar el confederal del 25. El plenario fue ratificado ayer a pesar de que el plan de lucha parece congelado tras el encuentro con Triaca.

En forma paralela a la reconciliación de la CGT con el Gobierno, quien volvió ayer a la Casa Rosada fue Antonio Caló. El jefe de la UOM y ex líder de la CGT kirchnerista visitó al vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, preocupado por una iniciativa oficial para importar materiales usados. Caló considera que la medida afectaría la mano de obra de los metalúrgicos, un sector que ya viene golpeado.

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