“Unidad en serio, no amontonamiento”

“Unidad en serio, no amontonamiento”

El dirigente sindical aseguró estar a favor de la unidad, pero aclaró que “hasta ahora no hubo ningún acercamiento” con el sector de la central obrera que conduce Hugo Moyano. Caló salió así al cruce de declaraciones realizadas desde el moyanismo.

El secretario general de la CGT, Antonio Caló, descartó la unidad a corto plazo de la central obrera. Aclaró que está a favor “de la unidad en serio y no el amontonamiento”. Así, Caló salió al cruce de las declaraciones realizadas desde la CGT moyanista, que se mezclaron con rumores que partieron del espacio gremial conducido por el metalúrgico. Sin embargo, Caló aclaró que no desechaba “nada si llega la oportunidad y están dadas las condiciones”, para unificar al movimiento obrero en una sola CGT.

“Siempre fui un promotor de la unidad del movimiento obrero, pero hasta ahora no hubo ningún acercamiento. El que dijo que hubo acercamiento, que se haga cargo, porque de mi boca ni de adentro de la CGT tampoco salió”, aseguró el líder cegetista, dando por tierra con las declaraciones de los últimos días en las que el secretario general de los trabajadores de la construcción, Gerardo Martínez, había señalado que “en muy poco tiempo” podría haber novedades en cuanto a la unidad de ambos sectores. Pereyra, sindicalista del petróleo, que conduce junto al camionero Hugo Moyano el sector opositor de la central, se expresó en el mismo sentido: afirmó que “todos aquellos que tengan la vocación de defender los intereses de los trabajadores tienen los brazos abiertos” y agregó que “siempre hay contacto con los dirigentes” de la CGT oficial. El propio Moyano, en los últimos días, dijo no tener “ningún problema” en dialogar con el sector de Caló. “Es cuestión de tiempo, hay que discutirlo, siempre es posible que ocurra”, precisó, aunque advirtió que la cuestión “no es tan sencilla”.

La herida de la ruptura de los dos sectores de la CGT aún continúa abierta. Apenas dos meses pasaron desde que la CGT de Caló eligiera a su conducción sin el espacio de Moyano, que ya había partido la central obrera en una elección impugnada. De allí la CGT quedó partida en dos grandes sectores y uno pequeño: la CGT oficial que conduce Caló, la CGT moyanista y la CGT Azul y Blanca, que comanda el gastronómico Luis Barrionuevo. Históricamente enfrentado con el camionero, Barrionuevo se acercó a él a raíz de las diferencias políticas de Moyano con el kirchnerismo, tras haber sido su aliado durante casi nueve años.

“Si llega la oportunidad y las condiciones están dadas como para hacer la unidad en serio, no el amontonamiento, como merecen los trabajadores y los compañeros de esta CGT, lo vamos a acompañar”, sostuvo ayer Caló, aludiendo a la posibilidad de reunirse nuevamente bajo el mismo techo con el moyanismo. “No tengo problemas con Moyano ni con nadie, esa es mi forma de ser, mi formación”, agregó el secretario general y explicó que “por ahí tenemos diferentes formas de conducir el gremialismo”.

En la misma línea, el secretario gremial de la CGT, Viviani, expresó que “no hay trabas, pero tampoco hay una conversación seria para lograr la unidad del movimiento obrero”. Agregó además que “la unidad del movimiento obrero está siempre latente y en el pensamiento de muchos dirigentes”. “Nosotros no le vamos a poner plazos. No podemos poner plazos, sería una ilusión querer poner un plazo porque aparte mientras haya una mesa de negociación y discusión sobre los temas de fondo sería inoportuno poner un plazo”, destacó el dirigente de los taxistas sobre la relación con el gobierno nacional, diferenciándose de la forma de relacionarse que impulsa el moyanismo. “Hay compañeros que están tratando con los distintos ministros los temas que están pendientes”, explicó el sindicalista, y agregó que esperaban “tener pronta solución a los reclamos que hace el movimiento obrero”.

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