La unión sindical, lejos: Caló busca oficina y Moyano arregló la suya

La unión sindical, lejos: Caló busca oficina y Moyano arregló la suya
Aunque hablan de reunificación, hay señales que indican que no se alcanzará pronto.

Aunque públicamente sus dirigentes hablan de unidad, lo cierto es que en la CGT oficialista y en la opositora se preparan para seguir divididos por bastante tiempo.

La central sindical alineada con la Casa Rosada, por ejemplo, retomó esta semana la búsqueda de una sede en la que funcionar. Pretenden alquilar un edificio con al menos 20 oficinas y cuentan paara ello con un presupuesto de $100.000 por mes.

“ Me parece que si estuviéramos pensando en la reunificación no alquilaríamos nada, ¿no es cierto?

”, razonó un sindicalista.

Hugo Moyano también da señales de que piensa seguir separado. Después de utilizar durante los últimos 9 años una oficina del quinto piso del histórico edificio de la calle Azopardo, el camionero hizo reacondicionar un abandonado despacho que había pertenecido a Saúl Ubaldini, quien fue secretario general de la CGT entre 1986 y 1990. Ahora, ya acomodado en esta oficina del tercer piso, Moyano cuenta con baño y ascensor privados.

El líder camionero también ordenó otras obras en el edificio de la calle Azopardo. En estos días, un grupo de albañiles está reformando todo el cuarto piso, donde funciona la sala de reuniones de Consejo Directivo cegetista.

Se bajarán los techos, se pintará y, para calmar las quejas de muchos dirigentes en los calurosos días de verano, se colocarán equipos de aire acondicionado.

En la CGT rebelde nadie imagina que Moyano esté encarando –y financiando– mejoras en el edificio para después dejárselo a sus rivales sindicales.

La CGT que encabeza Antonio Calo está a punto de cumplir su primer año. En todo este tiempo, por la falta de sede propia todas las reuniones de su Consejo Directivo –y también las de mesa chica– se hicieron en diferentes sindicatos. “La verdad es que no tener una sede nos dificulta mucho el funcionamiento”, explicó a Clarín Omar Viviani, uno de los capos de esa central sindical. El taxista encargó al dirigente Marcos Castro (Capitanes de Ultramar) el rastreo de un edificio funcional a las necesidades cegetistas.

Esta semana, Castro y otro dirigente visitaron un edificio de la zona de Congreso. Pero la búsqueda no es sencilla. Necesitan que tenga al menos 20 oficinas, cocheras subterráneas, un salón de reuniones con capacidad para unas 300 personas y baños públicos.

En los últimos meses esta CGT parecía haber dejado de lado la idea de alquilar una sede. Pero ahora la idea se retomó con fuerza. “Quedó claro que con tantas diferencias políticas la unidad hoy es imposible”, explicaron. Y agregaron: “Aunque gane Massa en la Provincia de Buenos Aires, nosotros vamos a seguir alineados con Cristina. A este Gobierno todavía le quedan dos años”.

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