Eva Venegas salió al cruce del “Momito”: Dijo que no es hijo del dirigente de UATRE y que “quiso matarlo”

El culebrón desatado hace casi un año tras la muerte del sindicalista de Cambiemos parece no tener límites. Tras la nota publicada por REALPOLITIK sobre la historia de desplazamiento y encierro, rodeada de misticismo, del hijo no reconocido de Venegas, salió en respuesta la más verborrágica de las hijas y desmintió todo. 

Gerónimo “Momo” Venegas, el peón de campo que llegó a encumbrarse como el máximo dirigente de la UATRE, murió hace poco más de un año. Fue el 26 de junio de 2017, tras una larga pelea contra el cáncer. Atrás dejó una carrera prolífera cargada de puntos oscuros dentro del sindicalismo argentino en la que fortaleció a su gremio llegando además a conducir las 62 Organizaciones Peronistas y a ocupar un cargo dentro de la CGT. En el medio, y a la sombra del duhaldismo, Venegas logró hacerse del control del Registro Nacional de Trabajadores Rurales (RENATRE) y expandir así su poderío gremial. 

En lo político armó el Partido Fe y enfrentado al kirchnerismo estableció alianza con Juan Manuel De la Sotaprimero y con Mauricio Macri después. También quiso conquistar una banca en la cámara baja del Congreso Nacional como parte del armado de Cambiemos 2017, pero su estado de salud se lo impidió.

Al morir, se abrió la caja de Pandora. Fue María Eva Venegas quien a través de las redes sociales y en forma sorpresiva para propios y extraños, apuntó contra el círculo íntimo del sindicalista, denunciando traiciones y testaferros que no querían repartir los bienes que su padre había dejado. También comenzaron a surgir los dramas familiares. El “Momo” había tenido cinco hijas mujeres con Nélida Rosa Andino: Pamela, María Estela, María Eva, Yanina y María de la Paz Venegas. También están Joaquín Venegas, ahora de 16 años, producto de una relación que el dirigente mantuvo con Liliana Rosas y Armando Ismael “Momito” Albizú, el mayor de todos y cuyo origen es hasta hoy el mayor de los misterios.

En una nota publicada por REALPOLITIK días atrás, el periodista Salvador Ciurca trata de desandar ese capítulo de la historia de Armando, quien hoy vive apartado en Necochea y asegura que sus hermanas lo “echaron como un perro” al morir su padre. También que “no lo dejan ver a su madre y que se siente vigilado permanentemente”. Hasta ese entonces habría compartido el hogar con la familia, pero para simplificar el número de herederos, Armando habría sido desterrado.

Tras la publicación en la que “Momito” dio su versión, María Eva no tardó en responder. A través de Twitter aseguró que Armando Albizu no es hijo de su padre y lo acusó de atentar contra su vida. “Esto es mentira, él no es hijo de mi padre, es hijo de mi madre. A mi padre lo conoció cuando tenía siete años”, dijo y aseguró: “Puedo llevarlos a dónde está enterrado Armando Ismael Albizu”.

También afirmó que no le dicen “Momito”, y que, a diferencia de la versión de su medio hermano, Albizutuvo trato con su madre y hermanas a excepción suya, ya que como sostuvo sufrió amenazas de su parte “más de una vez”. 

En otro de los twitts dirigidos a esta agencia, manifestó que detrás de los dichos de “Momito” hay un problema de adicciones y denunció amenazas de muerte contra la familia: “Él tenía problemas con las drogas y el alcohol y fue internado varias veces. Yo también tuve problemas con las drogas, pero este tipo es un ser detestable quien una vez amenazó de muerte a toda su familia y tuvo que ir mi padre para que no los mate”, disparó María Eva, quien también ostenta un pasado violento y que según relata el periodista Ciurca, hasta debió ser exorcizada. Este tramo de la historia lo cuenta junto a Alfredo Alfaro, un curandero de Alejandro Korn a quien recurrió el propio “Momo” Venegas para “liberar a su hija del demonio”, tal como se lo había sugerido un cura platense ligado al entonces cardenal Jorge Bergoglio.

“Quiso matar a mi padre. No puedo creer que esta lacra mienta de esta manera”, insiste Eva. No obstante, no niega el pasado compartido que describe Armando Albizu con sus hermanas, donde ante la ausencia del padre, quien se encontraba abriéndose paso en el mundo sindical, era él quien se hacía cargo de la casa y la familia.

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