Los empleados volvieron a la medida tras el fracaso de las negociaciones.
El conflicto se agudiza, esta vez no sólo por los despidos, sino porque ahora los trabajadores de los gremios Sindicato de Obreros y Empleados del Cuero y el Calzado de Catamarca (SOECCCA) y Sindicato de Obreros de la Industria del Vestido y Afines (SOIVA) están unidos y quieren que la empresa los escuche, frenen los despidos y se ajusten a las escalas salariales por el trabajo que prestan.
Ante la situación y la negativa de la empresa para recibirlos, los trabajadores salieron a la calle a endurecer la protesta. Ayer cortaron calle República, lo que causó un caos vehicular, sumado a la llegada de los peregrinos. “Estamos cortando aquí porque queremos que la gobernadora interceda, porque hace dos meses que nadie nos escucha. Ayer me despidieron a mí, pero ya van diez compañeros despedidos por pedir lo justo, que es un aumento en el sueldo”, expresó Carlos Díaz, reclamando intervención del Estado ante el conflicto que dejó sin trabajo a varios jefes de familia.
En este orden, Díaz aseguró que no sólo sufren amenazas sino que también son hostigados por sus superiores.
A viva voz, los trabajadores, que sumaban 50, repudiaron los despedidos y solicitaron comprensión a los empresarios.
Por su parte, el director de Inspección Laboral, Adolfo Castellanos, expresó que “la última opción sería la conciliación ya que fracasó la primera audiencia. Ahora vamos a tratar de acercar a las partes, dialogar y evitar más despidos, a la espera de un importante reunión en Buenos Aires, entre el SOIVA, y la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTRICA). Ambos gremios establecerán quiénes son los trabajadores que pertenecen a cada gremio, y a partir de allí cada sindicato luchará por la escala salarial de sus nucleados”.
“Este encuentro será el 17 de diciembre y vamos a ver cuáles son las noticias; aunque nosotros no tengamos injerencia, nos interesa que los trabajadores tengan una solución efectiva a su reclamo, pero de forma legal y organizada”, continuó.
Los trabajadores siguieron ayer durante todo el día reclamando la reincorporación de los compañeros despedidos, a la espera de un compromiso de la empresa de frenar los despidos y negociar un aumento salarial, ya que perciben 2.600 pesos por diez horas o más de trabajo, y aseguran que cobran el subsidio que el gobierno otorga, mientras la empresa aporta sólo 600 pesos mensuales, otorgando así un “sueldo de hambre” para los más de 400 obreros.

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