La investigación científica permitió la recuperación de la cuenca Salí-Dulce

La investigación científica permitió la recuperación de la cuenca Salí-Dulce

El gobernador Juan Manzur recorrió los laboratorios y se interiorizó sobre las tareas de monitoreo de la calidad de los cauces hídricos de la cuenca Salí-Dulce que lleva a cabo el Centro de Interpretación y Monitoreo de Efluentes (CIME) dependiente de la Secretaría de Estado de Medioambiente de la provincia.

La institución realiza los muestreos desde el año 2005 en recorridos diarios por 24 sitios estratégicos distribuidos en los principales ríos de la provincia. Así, el trabajo del área cobró preponderancia al permitir visualizar datos cualitativos y cuantitativos de los afluentes con un margen temporario breve respecto del momento de la toma de la muestra.

El gobernador calificó la actividad del CIME como una “política de Estado” que ayudó a dar respuestas instantáneas sobre las características de las aguas de los ríos tucumanos en cuanto al nivel de carga orgánica y desechos procedentes de las industrias azucareras y citrícolas de la provincia.

“El monitoreo de los efluentes que se vierten a los ríos tucumanos es una cuestión que obedece al cuidado del medioambiente, y el equipo del CIME cuenta con una solidez técnica y profesional para llevar adelante esta tarea, y proyectan seguir avanzando en la incorporación de tecnología aplicada a estas investigaciones”, expresó Manzur.

Las investigaciones y el monitoreo constante propiciaron la recuperación de los cauces, reduciendo las situaciones anóxicas (cuando la materia orgánica de los desechos consume un gran porcentaje de oxígeno disuelto en agua, en su proceso de descomposición, y esto provoca la muerte masiva de organismos como peces y vegetación) y residuos industriales que eran arrastrados por las corrientes a ríos de provincias limítrofes.

Al respecto, el secretario de Medio Ambiente, Alfredo Montalván, detalló que mediante diferentes software, que recopilan y almacenan información, se puede ver el estado de los afluentes de la cuenca Salí-Dulce en tiempo real. “Esto es un paso adelante muy importante para el chequeo sobre lo que pasa en cada uno de los cauces hídricos y efluentes industriales, para accionar en caso de que haya que hacerlo, tomando medidas correctivas y dar respuestas a Santiago del Estero y la Nación”.

El funcionario especificó que son 15 profesionales que realizan el trabajo de campo de toma de muestras, complementados con sensores de medición automática ubicados en industrias. En los laboratorios son 10 científicos que se desempeñan en conjunto con informáticos que realizan la organización de la información para la correcta visualización de los datos.

Los ensayos se realizan cada 15 minutos y sistemas telemétricos envían la información a los sistemas de los laboratorios.

Montalván explicó que el equipo, que recorre más de 1500 kilómetros diarios en la búsqueda de muestras para analizar, y la supervisión sobre las industrias posibilitaron la reducción de “manchas” y la mortandad de peces y organismos en ríos de Tucumán. “El estado actual de la cuenca Salí-Dulce es satisfactorio al haberle quitado gran cantidad de carga orgánica”. En cuanto a los ríos, precisó que “su recuperación permitió que vuelva a haber actividad ictícola la mayor parte del año en casi todos los cauces”.

El descenso de contaminación fue posible gracias a un plan de reducción de desechos orgánicos (como la ceniza, la cachaza y la vinaza) para que no sean dispuestos en los ríos; el traslado del vaciadero del Gran San Miguel de Tucumán a Overa Pozo disminuyó el impacto en la cuenca y además, la capacitación sobre residuos sólidos urbanos, detalló el secretario de Medio Ambiente.

En este marco, el gobernador dijo que “la provincia tiene grandes posibilidades de desarrollo por poseer una cuenca hídrica de gran magnitud”, y en este sentido, “el desafío el conducir las acciones al aprovechamiento y cuidado de este recurso”.

 

 

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