Salarios vs. inflación, un análisis de los datos

Salarios vs. inflación, un análisis de los datos

En medio de la negociación entre la GCT y el gobierno sobre la pauta salarial establecida hasta hoy en el 15%, es importante realizar un análisis cierto sobre la evolución de los salarios frente a los precios en el último tiempo en la economía argentina.

Por: Leandro Moro.

 

De acuerdo a datos oficiales del Instituto de Estadísticas y Censos de la República Argentina (INDEC), para el primer trimestre el promedio general de los salarios llevan aumentado un 3,90% mientras que los precios al consumidor un 6,70%. Lo que constituye hasta marzo del corriente una pérdida de salario real del 2,80%.

Si se analiza en términos interanuales, de marzo del 17 a marzo del 18 (última fecha con datos disponibles) los salarios aumentaron en promedio 25,10% mientras que la inflación fue de 25,40%, es decir, que aún en un período de recuperación económica y caída del desempleo, los sueldos siguieron por detrás del precio de los bienes de consumo.

El panorama para la pobreza y la indigencia también es desfavorable. En el mismo período de tiempo que lo anteriormente mencionado, se publicaron los datos oficiales sobre el valor de la canasta básica alimentaria y total (CBA y CBT) que miden el ingreso mínimo para que una persona o un grupo familiar no caigan en la indigencia o en la pobreza respectivamente. En ese aspecto, los salarios también corrieron por detrás. En el primer trimestre, el valor de la CBA aumentó 3,4% más que los salarios, mientras que el aumento de la CBT fue 5,6% superior.

A grandes rasgos y a la luz de estos datos, uno puede inferir que el dato de pobreza e indigencia próximo a publicarse arrojará un resultado mucho peor que el del segundo semestre del 2017.

Es interesante evaluar además las canastas frente al salario mínimo. Al mes de abril, según el INDEC una familia tipo (dos adultos y dos niños) necesitó $7.132,06 para no ser indigente y para no ser pobre $18.258,07. Al mismo tiempo el Salario Mínimo Vital y Móvil establecido por el Consejo Nacional de Empleo para el primer semestre del 2018 es de $9.500. En función de esto se deduce que un salario mínimo representa 1,3 CBA, lo que alcanzaría para que esa familia no sea indigente, pero por el otro lado, el lado de la pobreza, el salario mínimo representa la mitad de la CBT. Es decir que una familia que vive con un salario mínimo, apenas sale de la indigencia.

Vale aclarar aquí que estos datos no contemplan la devaluación ocurrida en el mes de mayo, y la aceleración inflacionaria del segundo trimestre de 2018, lo que con seguridad empeorarán los indicadores detallados hasta aquí.

En este contexto, queda de relieve que el reclamo gremial se sustenta 100% en una cuestión económica de los trabajadores, y no, como se plantea desde algún sector gubernamental, que ésta es una cuestión política con el solo afán de desestabilizar.

Atento a lo descripto, si se pretende en una solución macroeconómica a partir del atraso salarial es probable que como resultado se obtenga el resultado opuesto. Una caída inducida de los salarios reales para contribuir a la corrección fiscal, traerá aparejado una evidente caída en la actividad económica y consecuentemente en la recaudación tributaria, todo ello sin mencionar el empeoramiento de la calidad de vida de la población que ya ostenta condiciones de vida críticas, si tenemos en cuenta que 1 de cada 3 argentinos es pobre. 

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