Sin aguinaldo y con temor a despidos: se agudiza el conflicto en la planta de Eskabe

Sin aguinaldo y con temor a despidos: se agudiza el conflicto en la planta de Eskabe

Los empleados iniciaron una medida de fuerza desde la semana pasada por la falta del cobro del aguinaldo y redujeron la producción a la mitad. 

El flagelo de la crisis todavía se mantiene al acecho en el día a día para la planta que tiene en Mar del Plata Eskabe, la reconocida fábrica de calefactores y termotanques: sus trabajadores iniciaron la semana pasada una medida de fuerza para exigir el cobro del aguinaldo pero también sostienen la preocupación ante posibles despidos.

La medida consiste en reducir el nivel productivo que habitualmente tiene la empresa. En primera instancia, se redujo el caudal de la actividad a un 70 por ciento pero, ante la falta de respuestas que se acusaron por parte de la firma, se decidió profundizar el accionar y llevar la producción a la mitad.

Fuentes de la industria que consultó 0223 confiaron que Eskabe prometió abonar un 70 por ciento del aguinaldo este viernes y pagar el monto restante a principios de agosto pero hasta la fecha "no hay ninguna propuesta concreta que esté firmada en papel", según apuntan.

Frente a este contexto, los empleados desarrollan de manera frecuente distintas asambleas, con participación de delegados y miembros de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), para definir los pasos a seguir. De todos modos, la realización de un paro parece casi descartada teniendo en cuenta el impacto que habría en los haberes por los descuentos que se aplicarían.

Desde el sindicato deslizaron la posibilidad de avanzar con presentaciones en el Ministerio de Trabajo bonaerense para que la cartera defina multas contra Eskabe por el no cumplimiento en tiempo y forma del aguinaldo. De materializarse una sanción de estas características, la firma debería pagar una suma de entre 6 mil y 8 mil pesos por cada empleado (NdeR: la planta hoy cuenta con 150 trabajadores).

Sin embargo, en los empleados hay "disgusto" y no ocultan sus diferencias con el accionar del gremio: sostienen que los delegados no muestran una postura clara en su defensa y que buscan imponer decisiones que terminan siendo un "beneficio para la patronal". Por ahora, sus medidas de fuerza se mantienen firmes.

En el contexto de crisis que acusa la fábrica desde hace meses, el malestar de los trabajadores se profundiza por las situaciones que se reiteran: en diciembre, ya habían tenido que cobrar en forma desdoblada las vacaciones. "Esto no se puede repetir más y no puede sucede otra vez", insisten.

Mientras tanto, la preocupación por posibles despidos sigue "latente", después de los acuerdos de "retiros voluntarios" a los que se arribó con medio centenar de empleados. Con este conflicto laboral, las autoridades de Eskabe no descartan avanzar con suspensiones o reducciones en la jornada laboral, en caso de persistir la medida de fuerza.

Las fuentes consultadas, además, aseguraron que cada semana trasciende una nueva lista de empleados con los cuales la empresa pretendería rescindir el vínculo. "Hoy no se sabe lo que puede pasar, no hay nada claro", manifiestan, con visible incertidumbre.

Lo cierto es que Eskabe atraviesa por uno de sus presentes productivos más bajos en el último tiempo: hace 4 años, su producción lograba fabricar alrededor de 23 mil equipos y, hoy, esa misma cifra no llega a los 8 o 9 artefactos.

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