El gremio de los contadores en pie de guerra ante una declaración del titular de la AFIP que los puso en la mira

El gremio de los contadores en pie de guerra ante una declaración del titular de la AFIP que los puso en la mira

"Primero fueron los ricos y famosos, y ahora serán los profesionales". Con estas palabras, el titular de la AFIP, Alberto Abad, encendió las alertas en los más reconocidos estudios de contadores y abogados del país 

"Primero fueron los ricos y famosos, y ahora serán los profesionales". Con estas palabras, el titular de la AFIP, Alberto Abad, encendió las alertas en los más reconocidos estudios de contadores y abogados del país.

Abad dejó en claro que no apunta a los estudios sino a los individuos. Y el primer objetivo lo conforman abogados y contadores.

"Error no forzado". De esta manera, reconocidos profesionales calificaron ante este medio la "fallida" frase del titular del fisco nacional.

"Si bien sabemos que no apunta a todos los profesionales, resulta llamativo que ponga la mira sobre quienes somos el nexo entre los contribuyentes y la AFIP", señalaron las fuentes consultadas por iprofesional que pidieron reserva de identidad.

"Mas aún si se tiene en cuenta que de manera ad honorem -en lo que respecta a los dos últimas gestiones de la AFIP- se fue cargando al contador de un exceso de tareas que le corresponderían al fisco nacional", agregaron.

"A esto se suma, el hecho de que los contadores oficiamos de conejitos de indias ante aplicativos que no funcionan y resoluciones generales que deben ser aclaradas. Por caso, no está demás mencionar el Registro Fiscal de Tierras Rurales Explotadas que a meses de dado a conocer sigue dando dolores de cabeza", puntualizaron los expertos.

Sin embargo, las fuentes consultadas dejaron en claro que de acuerdo con que "se persiga a quien evade", ya sea contador, abogado o la profesión que sea. "Lo que molestó es la estigmatización puntual que recae sobre contadores y abogados", agregaron.

Empleados ad honorem de la AFIP

A lo largo del kirchnerismo y de lo que va del mandato de Mauricio Macri, el contador se convirtió en una "suerte de sucursal de los distintos fiscos" con el obvio incremento en los gastos que esto significa.

Puntualmente, los contadores ya están acostumbrados a convivir con deficiencias en los programas aplicativos, la página web del fisco nacional y con las contradicciones en las normas de la AFIP, que son de cumplimiento obligatorio.

Complementariamente, los profesionales deben soportar una gran cantidad de regímenes de recaudación e  información con los que pierden tiempo valioso. 

"Este traslado de responsabilidades y de los gastos aparejados genera una traslación directa de las erogaciones del Estado a los particulares, por lo que implica una recaudación indirecta que no se contabiliza en las arcas fiscales, pero sí en la contabilidad empresaria y de los contribuyentes", agregaron las fuentes consultadas.

"La delegación forzada de tareas del Estado a los particulares pone en evidencia una fragilidad en la relación fisco-contribuyente que impide concebir una existencia clara de las relaciones de derecho y de poder que ponen en riesgo la legitimidad de estos regímenes pues, en el fondo, se están creando obligaciones innaturales fuera del amparo legal", advirtieron.

"Desde ese lugar, la sofocante cantidad de regímenes de recaudación y de información en todos los estratos estatales hacen que se pierda valiosísimo tiempo y dinero produciendo información de dudosa utilización eficiente y de inexplicable capacidad de procesamiento efectivo", concluyeron. 

Abogados y contadores en la mira

Los profesionales, y más puntualmente, ciertos abogados y contadores, son el nuevo objetivo para perseguir la evasión que se fijó la AFIP, según adelantó Alberto Abad, el titular del organismo recaudador, en rueda de prensa durante el anuncio de la recaudación de enero pasado.

"Primero fueron los ricos y famosos, y ahora serán los profesionales", dijo Abad, al aclarar que no se tratará de perseguir a los estudios sino a los individuos, y que entre los profesionales, el primer objetivo son los abogados y contadores.

"Se investigarán los gastos con tarjeta de crédito, los inmuebles y otras variables económicas de estos sujetos, y se fijarán niveles de riesgo de 1 a 10", anticipó el funcionario, y añadió que "a los contribuyentes de mayor riesgo se les comenzará a pedir documentación y se les hará una fiscalización".

Lo que se buscará son inconsistencias entre el nivel de vida de esos sujetos y la facturación que declaran, ya que son sectores que muchas veces realizan una buena parte de su trabajo en la informalidad.

La AFIP hizo una importante investigación sobre los bienes y consumos de los contribuyentes para inducir al último blanqueo y esos datos le quedaron en sus bases informáticas.

Además de la información patrimonial preexistente, y de consumos de tarjetas de crédito, de ingresos declarados y de cuentas bancarias, se incorporaron en aquel momento nuevas fuentes como datos de compañías de seguros, brokers inmobiliarios, guarderías náuticas, y de habilitación de construcciones, entre otras.

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