Transpuntano y María del Rosario retomaron anoche el trabajo. Sol Bus haría sus primeros recorridos a la madrugada.
Así comenzó a cerrarse una difícil jornada para los usuarios del transporte urbano e interurbano. Las esperas para tomar el colectivo fueron más largas de lo normal. La mayoría de los empleados de Transpuntano, María del Rosario y Sol Bus decidieron parar a las 4 tras distintas asambleas realizadas junto a la Unión Tranviario Automotor (UTA).
Según constató este medio, algunos trabajadores tomaron un taxi para llegar a sus puestos. Hasta el Cerros Colorados cuesta 55 pesos y hasta la primera rotonda del Puente Favaloro, unos 40. Todos expresaron su bronca por los inconvenientes (Ver página 3). Fueron distintas protestas, con puntos en común y que coincidieron hasta en el día. El recibo de sueldo detonó la movilización. Los empleados del servicio interurbano se quejaron porque aducen que le pagan la mitad de lo que les corresponden y los del urbano sostienen que no les abonaron francos y que el sueldo no condice con la escala salarial.
Por la mañana, María José Scivetti, se acercó a ambas empresas y no dictó la conciliación obligatoria porque instó a que dialoguen la patronal y los empleados. Mientras que el subsecretario municipal de Medio Ambiente y Transporte, Mariano Estrada, calificó de “ilegal, arbitraria e intempestiva” la medida de fuerza (Ver página 4).
Los pasajeros de Juana Koslay, El Trapiche, El Volcán y Potrero de los Funes tuvieron como opción a Polo y otras empresas, que destinaron 13 coches para cumplir con el servicio de emergencia de La Punta.
El panorama fue distinto en la ciudad de San Luis. Cerca de las 14, una medida judicial quiso ser un parche para la salida de los colectivos de Transpuntano pero según la Municipalidad fueron apedreados por los conductores de la empresa en la intersección de la ruta 3 y Avenida Santos Ortiz. Rompieron un parabrisas.
“Estamos cansados de tantas horas de trabajo y de francos cortados. Dicen que el subsidio del CCP ya no se lo pagan entonces por eso nos quitaron el 50% de lo que cobramos. No quieren tomar más gente ni abonar lo que corresponden. Estamos cansados, ¿querrán que pase otra vez lo de Zanjitas?”, dijo furioso un chofer de María del Rosario (Ver “A tener…”). Un grupo preparaba una choripaneada en el predio de la firma, ubicado en Córdoba y Sarmiento.
“Vamos a seguir con la medida hasta que nos solucionen el problema, hace un año y 4 meses que venimos con los mismos versos, nos cansamos de los versos, esa es la realidad”, manifestó indignado el delegado de Transpuntano, Iván Piñeyro.
Los choferes de Sol Bus y María del Rosario aseguraron que los obligan a realizar las horas extras y que si un compañero se niega, “lo suspenden o lo echan”. Hasta explicaron que “fueron echados algunos compañeros que estaban heridos en su trabajo” y que hubo casos de suspensiones por llegar “dos minutos tardes a la empresa”.
El secretario de la UTA, Alberto Ayala, admitió que “el paro no fue programado” y que esperó el llamado de los dueños de las firmas. El portón de Transpuntano estaba libre, con algunos restos de goma quemada, en el predio ubicado en la ruta 3 kilómetro 0,5. Los conductores estaban del lado del frente de la calle, esperando una respuesta. Dos camionetas de la policía y unos 10 oficiales custodiaban la zona desde las 6, mientras el resto de los vehículos de los particulares circulaba libremente. “Acá no se niega a que salgan a trabajar, nadie quiere salir”, dijo pasado el mediodía.
El concejal de Frente Para La Victoria, Raúl Laborda Ibarra, intentó mediar en el conflicto. Por la mañana pasó por las oficinas de las tres empresas y buscó consensuar entre los dueños y los choferes. El edil entró al playón de la firma, inspeccionó los vehículos y habló con el gerente Alfredo Davis.
“Quizás haya algún viático que se adeude o algún franco impago pero debe ser un caso puntual. Cuando hay muchos partes de enfermo y no se lo pueden tomar, lo abonamos. Los sindicalistas estuvieron ayer (por el lunes) con el presidente Ignacio Campos, revisaron los recibos y no encontraron anormalidades”, sostuvo Davis.
El delegado del urbano, Julio Domínguez, comentó que la vuelta de la línea I tarda dos horas y que por convenio debería tener 20 minutos de descanso. Pero no los tiene porque no le dan los minutos. “No pueden ir a tomar un vaso de agua ni ir al baño”, sentenció.

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