Se frenaron las negociaciones por el frigorífico de Uriburu

Desde el gremio de la Carne plantearon sus dudas sobre la "viabilidad" de una cooperativa de trabajo a cargo de la planta uriburense. Esa es la decisión extrema que anunció el gobierno provincial si no se consigue alquilar el frigorífico y retomar a los 30 empleados despedidos.
Fuentes vinculadas a las negociaciones en torno a la reapertura del frigorífico Uriburu, dieron cuenta que el viernes pasado, el gobernador Oscar Mario Jorge y el ministro de la Producción, Abelardo Ferrán, recibieron al titular de la empresa Carlos Serrano y al empresario Ernesto Lowenstein, último usuario de la planta e interesado en su alquiler.

"No se avanzó nada", fue la síntesis que hicieron las fuentes de ese encuentro. El problema sigue siendo la falta de garantías que demanda Lowenstein para encarar la producción sin que corra riesgo tal emprendimiento a raíz de eventuales embargos por parte de acreedores de Serrano.

Las alternativas que aparecen, de persistir estas trabas, es que finalmente el gobierno decida declarar al frigorífico de utilidad pública, para su posterior entrega a los ex empleados uriburenses. En este punto, las dudas radican en que si para ello primero debe expropiarse esa industria y si también debe pedirse la quiebra de Serrano, de quien la Provincia es acreedor por un préstamo de un millón de pesos.

"El propietario no quiere ceder la planta sin nada a cambio, por eso una alternativa es que si se declara de utilidad pública, el Estado se haga cargo del alquiler y con ese dinero acordar con los acreedores una fórmula de pago. No nos olvidemos que los empleados despedidos también son acreedores y que en el mejor de los casos, de judicializarse el caso, llevaría varios años", aportó una persona cercana a las negociaciones.

Lowenstein, es un avezado hombre de negocios, con actividades variadas, entre otras lleva adelante dos frigoríficos: uno en General Pico y otro en Río Cuarto. El empresario está interesado en continuar utilizando la planta de Uriburu para el faenamiento de equinos, carne muy demandada por los europeos y que, a diferencia de los cortes vacunos exportables, tiene una menor retención y los pagos de esas exportaciones se realizan en dólares.

Allegados a Lowenstein remarcaron de éste su preocupación por el sostenimiento de las fuentes de trabajo y que en el caso del frigorífico en cuestión implica a más de 30 operarios, que fueron despedidos por Serrano sin cobrar sus indemnizaciones y con sueldos adeudados.

Precisamente, los ex operarios comenzaron a reclamar definiciones habida cuenta de las declaraciones del ministro Ferrán de que la planta se iba a reabrir a mediados de diciembre pasado, luego esa fecha tentativa la pasó a finales de año y ahora, según el responsable de Producción, la discusión sobre el futuro del frigorífico debía terminar anteayer, aunque en los hechos eso no ocurrió.

Ferrán no pudo ser localizado pese los insistentes llamados telefónicos de LA ARENA desde el viernes por la tarde. Su silencio, según las fuentes cercanas a las negociaciones, respondería a un pedido del gobernador, para intentar calmar las aguas luego de las expresiones del funcionario intimándolo a Serrano.

Versión gremial.

El dirigente del Sindicato de la Carne, Osvaldo Gómez, se mostró pesimista sobre la reapertura inmediata del frigorífico de Uriburu y consideró como "poco viable" la alternativa de que sea cedido a una cooperativa de trabajadores.

"No estamos hablando de una cooperativa para confeccionar camisas, el rubro de la carne es mucho más complejo y más que nada se necesita capacidad económica para que pueda ser rentable".

Gómez, dijo desconocer a qué se había arribado en la reunión de anteayer, del gobernador con los empresarios. "La posibilidad más atractiva y real es que Lowenstein alquile la planta, pero soy consciente de que sus prevenciones son razonables, porque no quiere invertir con la amenaza permanente de embargos".

"Por lo que sé, las conversaciones están estancadas porque Serrano pretende hacerse con algo del dinero que invirtió en la planta. Además, no está para nada contento de que lo estén apurando desde el gobierno con que le van a expropiar la empresa. Acá hay un problema legal, porque Serrano tiene un concurso de quiebra, el que debería cerrarse para permitir luego que la Provincia pida otro en función de su acreencia, y todo esto llevaría mucho tiempo", agregó el gremialista.

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