Desde ATE-CTA se sumaron al planteo de Hugo Moyano y Pablo Miceli, y afirmaron que "el poder adquisitivo del trabajador argentino disminuyó entre un 50 y un 70 por ciento debido a la inflación".
"Teniendo en cuenta que el pasado año no recibimos ningún tipo de aumento nos vemos en la necesidad de percibir un 40 por ciento de incremento en nuestros haberes para los trabajadores de planta permanente y una mejora salarial para los compañeros contratados", afirmó.
Por último, el dirigente sostuvo que "a pesar de ser una cifra que aún no termina de solucionar por completo las necesidades del trabajador legislativo, estimamos que con ello lograremos sostener a nuestras familias, por lo menos hasta mediados de año donde sin duda alguna deberíamos discutir nuevamente paritarias a causa de una inflación que lejos está de detenerse".

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