El secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA), Daniel Yofra, advirtió sobre la pasividad actualidad del movimiento obrero y ratificó la necesidad de fijar un salario inicial que garantice la dignidad de las familias argentinas.
Durante una entrevista concedida a Radio Provincia, el referente gremial respaldó plenamente la exigencia planteada por el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) para elevar el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a un piso de 3 millones de pesos. Según Yofra, dicho monto no representa una cifra arbitraria, sino el cálculo real y necesario para dar cumplimiento efectivo a los nueve rubros indispensables (desde vivienda y alimentación hasta salud, educación y esparcimiento) que establecen la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo.
Uno de los ejes más contundentes del análisis de Yofra apuntó al deterioro estructural de las condiciones de vida en el país y a la naturalización del empleo precario. “No puede ser que sigamos normalizando la pobreza, cuando hace 50 años uno buscaba trabajo para dejar de serlo”, subrayó.
El dirigente aceitero remarcó con preocupación la realidad estadística que atraviesa el mercado laboral formal, señalando que en la actualidad existe un 90% de los trabajadores registrados situados por debajo de la línea de pobreza. Ante esta situación, cargó directamente contra la pasividad de ciertos sectores del gremialismo y la falta de horizonte en la oposición: “Hay que concientizar y la única manera es acercarse a los trabajadores, pero hace bastante tiempo los dirigentes sindicales se han alejado de ellos. No sabemos qué piensa la oposición.”
Al ser consultado sobre las estrategias desplegadas por la Confederación General del Trabajo (CGT) para frenar la reforma laboral impulsada por la administración libertaria, Yofra se mostró distante respecto al camino de los tribunales adoptado por la central obrera.
Para el líder aceitero, acudir a la Justicia constituye un método «burocrático que a veces puede ayudar y otras no, más en este momento donde tenemos la mayoría de los jueces afines» al Gobierno Nacional. En contraposición a los plazos legales, remarcó que las urgencias de los trabajadores y la sociedad en general no admiten más dilaciones: “Pensamos que la lucha es el camino más efectivo, sobre todo porque los tiempos de los más vulnerables no son los mismos que los de la dirigencia sindical y política.”
Finalmente, el titular de la Federación Aceitera insistió en la responsabilidad que tienen las organizaciones gremiales a la hora de formar conciencia de clase y fijar parámetros salariales dignos. En esa línea, remarcó que el primer paso para disputar la distribución del ingreso es que el propio empleado conozca cuál es el valor real de su fuerza de trabajo. “Queremos que sepan cuánto tienen que ganar, luego dependerá de la lucha de cada sector”, concluyó

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