UATRE y los testaferros del “Momo”: Luego de su muerte, todos los secretarios cambiaron el auto

UATRE y los testaferros del “Momo”: Luego de su muerte, todos los secretarios cambiaron el auto

Cuando el pasado 26 de junio falleció Gerónimo “Momo” Venegas, histórico secretario General de la UATRE, fue cuestión de horas para que familiares, afiliados y dirigentes del gremio de los trabajadores rurales se denuncien unos a otros. En todos los casos, el motivo de las disputas fue siempre el mismo: su cuantiosa herencia, una suerte de mito de la historia sindical que pareciera ser cada día más real.

María Eva, hija del sindicalista, aseguró que “los testaferros se niegan a repartir todo lo que dejó, que es un monto incalculable de dinero en efectivo, propiedades y vehículos”. La millonaria disputa involucró a integrantes de la comisión directiva del “Momo” y secretarios legales, que tenían la obligación de pasarle dinero a Eva y a su hermano Joaquín. Los principales acusados de quedarse con el dinero irregular de la familia Venegas fueron su ex mano derecha y responsable de la supuesta estafa, Carlos Arrieta y Ramón Ayala, quien con la muerte del líder quedó como responsable de la UATRE.

Parte de este dinero pareciera estar surgiendo, aquí y allá, de las rendijas de la unión sindical. A poco menos de un año de su muerte, el gremio ha comprado un Ford Focus SE 2.0, cuyo valor supera los 500 mil pesos, para cada uno de sus secretarios. Un regalito desde el más allá que, en total, supera los 3 millones de pesos. Esto se suma al avión privado en el que aun se manejan para las reuniones importantes. Ayala no se anduvo con chiquitas y se obsequió a sí mismo una Toyota Hilux de más de un millón de pesos. Incluso sus propios afiliados denunciaron que los vehículos figuran a nombre del gremio pero en la práctica son de uso privado de los sindicalistas.

La mira ahora también se posa a Necopesca, un centro acuático de Necochea que el “Momo” utilizaba como su quinta personal. Aquellos quienes conocen el sitio aseguran que allí quedaron autos, camionetas Jeep Cherokee, cuatriciclos y motos de agua que se agregaron al patrimonio de aquellos que se jactaron de ser mano derecha de Venegas y que ahora forman parte de esa bizarra elite que es el sindicalismo multimillonario

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